A medida que pasan los años
Síntomas de viejera parece que tengo cuando empiezan a molestarme situaciones y cosas que antes no me incomodaban
A mi amigo Antonio Casanova Capablanca. Por su cumpleaños.
Hubo un tiempo en el que, imitando a uno de mis poetas preferidos, para contextualizar mi particular pasado que cumpliendo años empezaba a dilatarse, gustaba decir cuando yo era más joven. No sintiéndome, por ende, viejo; sino menos joven.
Ahora, pasando los años, empiezo a esquivar menos lo de viejo. Porque viejo y mayor no me pesan tanto como pensé que podían pesarme. Al contrario, son términos que me relajan. Además, síntomas de viejera parece que tengo cuando empiezan a molestarme situaciones y cosas que antes no me incomodaban. La mucha gente y el ruido por ejemplo. Y todo o casi todo empieza a parecerme mucha gente y ruido.
Mario Vargas Llosa en una entrevista promocionando su última novela, titulada Le dedico mi silencio, confesaba lo siguiente: A medida que pasan los años y uno se vuelve más viejo, todo se va convirtiendo en un mundanal ruido.
Cuando la entrevista, por Juan Cruz, publicada en INFORMACIÓN el domingo veintinueve de octubre de 2023, el escritor peruano tenía ochenta y siete años. Yo no he cumplido tantos pero… Pero a medida que pasan los años… Ruido. Mucho ruido. Demasiado ruido. Y gente.

