Historia

Álbum de cromos. Matonismo en Villena (1906 – 1931). Decimocuarta estampa: Reconstrucción

Barcelona 1890. Tras unos días de agitación por las huelgas, la ciudad ha despertado más tranquila. Es lunes. Cinco de mayo. Los tranvías y los ómnibus vuelven a circular. En Sans han trabajado dos fábricas protegidas por el ejército y parece que la faena se reiniciará en todas las demás. Por la Rambla se ven menos obreros que en días anteriores. Algunos, es posible que por necesidad, han acudido a sus lugares de trabajo. Pero muchos se han quedado solo en acudir porque temiendo las agresiones de los anarquistas no han reanudado las faenas. Así algunas fábricas de la ciudad han seguido sin funcionar. No obstante, ciertos talleres –La Maquinista terrestre y Marítima, El Nuevo Vulcano, la casa Pfeifer– han vuelto a producir. También han trabajado algunos albañiles y canteros. El puerto parece cobrar vida con la recuperación de las labores de carga y descarga. El trasiego de los carros de transporte lo demuestra (1).
La pareja Leonor Guillén y Juan Requena Valiente han comido muy temprano. Falta un cuarto de hora para mediodía y han terminado de comer. Lo han hecho en la misma fonda en la que se hospedan desde el primero de mayo, Fonda Nueva del Universo, sita en la calle de la Boquería número 28. Leonor ha viajado a Barcelona para presentarse a una plaza de maestra. Para concursar va provista de acabadas labores y dibujos que acreditan su suficiencia y "de varias eficacísimas cartas de recomendación para una elevada Autoridad militar y dos concejales" (2). Tras la comida suben a descansar a la habitación. Habitación 33. Una habitación a la inglesa.

La habitación 33 está en el segundo piso. En ella, justo entrando, a mano derecha y pegado a la pared hay un pequeño sofá. A continuación una silla y más adelante un tocador y un lavamanos. Frente a la puerta se abre un balcón que da a la altura del número 32 de la calle de la Boquería. A mano izquierda, también entrando, hay una mesita de noche y una cama. Una modesta cama con colgaduras, pegada a la pared izquierda. A los pies de la cama, una butaca y otra silla. Y en la misma pared un baúl.

"Cuando disparó el primer tiro que ocasionó la muerte de la mujer, ésta debía de estar de pie en medio de la habitación cayendo primero sobre la butaca y después al suelo. Inmediatamente él se disparó el segundo y certero tiro, dejando caer el revólver, y moribundo, parece que quiso echarse por el balcón, faltándole las fuerzas (...). El revólver debía estar en el fondo del baúl pues la ropa que en éste había estaba revuelta como si se hubiese querido sacar un objeto del fondo." Encima de la ropa revuelta se veía la funda del revólver. Una funda de charol. Nueva. El revólver era "un revólver niquelado de cinco tiros, de grueso calibre. Dos de los cartuchos estaban quemados (...)".

Fue al lado del baúl donde se encontró el cuerpo muerto de aquella "señora de unos treinta años de edad" que es el cuerpo de Leonor. La butaca sita a los pies de la cama está manchada de sangre. Y fue en el balcón donde estaba el cuerpo muerto de aquel "sujeto echado sobre el antepecho" que es el cuerpo de Juan, sosteniendo en la mano un puro a medio fumar y manando sangre por la cabeza. Fue el charco de sangre en la calle lo que llamó la atención de los viandantes. El número de curiosos fue tan elevado que no se podía transitar. Acudieron el juez, Sr. Ballarín, y varias autoridades. Los cadáveres fueron trasladados al cementerio para la autopsia. Según el dueño de la Fonda, los huéspedes "no habían dado motivo a sospechas de ningún género." (3)
Leonor y Juan –el viudo Juan Requena– han estado un tiempo conviviendo y... Y la situación rechina con la reputación de hombre honrado y formal. Y con su "inmejorable conducta" que dice la prensa de él. Al parecer, "para acallar murmuraciones" comunicaron el propósito de casarse. Pero viudo que se casa, amenaza la cencerrada.

Un matrimonio que… ¿no era?
Así que con la excusa de librarse de tan impertinente costumbre, deciden hacerlo en Valencia. Parten a Valencia y vuelven de Valencia "anunciando a sus parientes su celebrado enlace". La noticia de la boda acalla los rumores. Un suntuoso banquete habido en Villena la celebra y, contra habladurías, la confirma. Juan Requena Valiente es un acaudalado viudo con dos hijos. Llegado el momento, Juan acompañará a Leonor a Barcelona. Antes ha enajenado una de sus fincas por 15.000 duros pero... ¿Y si Leonor Guillén ya estaba casada?...

En Barcelona aquel día cinco, lunes de mayo, al parecer más tranquilo que los días anteriores, comieron temprano. Y se subieron a descansar a la habitación. Una habitación a la inglesa con una modesta cama con colgaduras. Unas butacas y sillas y un baúl donde una pistola que sirvió para dos tiros.

Tras la tragedia, para cerciorarse de la muerte de ambos, llegarán dos telegramas a Barcelona. Uno desde Villena. Otro desde Valencia. Uno es de un sobrino de Requena. El otro se presume que es del marido de Leonor. El sobrino de Requena, confirmada la muerte de su tío, se trasladará a Barcelona y se quedará patidifuso cuando se convenza de que el matrimonio de su tío con Leonor –a la que cariñosamente llamaba tía– no era. Y le duele "el extremo a que había llegado un hombre de tan severos principios y acrisolada moral." El caso igualmente sorprende en Villena conociendo el afecto que se tenían las víctimas. —Que no se podía decir quién de los dos amaba más al otro —comenta el periódico.

La familia de Requena pagará para el viudo un nicho en el cementerio nuevo de Barcelona. Leonor reposará en la fosa común. El cronista de "La Vanguardia" se compadece: "Si al consumar el crimen se propusieron conseguir en el seno de la muerte la unión que la sociedad le impedía en vida, no contaron seguramente en que ni aún entonces lo podrían lograr." (4)

Otros redactores se andarán con menos romanticismo. Así, un tal Lino presume lo común: "Supónese que aquellos desgraciados tendrían alguna cuestión; que él exasperado mató a su compañera, y luego volvió el arma contra sí, intentando después arrojarse por el balcón, donde murió." (5)

Notas
1. "Correspondencias". En La Nueva Lucha, 07.05.1890.
2. "La tragedia de la calle de la Boquería". En La Vanguardia, 13.05.1890.
3. "Asesinato y suicidio". En La Vanguardia, 06.05.1890.
4. "La tragedia de la calle...". Art. cit.
5. "Correspondencias"... Art. cit.

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