¡Ánimo, Villena! Seguirás siendo un tesoro
Es el momento de reparar los daños en el MUVI para abrirlo de nuevo al público cuanto antes y mostrar al mundo las piezas que no pudieron o quisieron sustraer

Villena, antes de 1963 nadie sabía que en una de tus ramblas se ocultaba un fabuloso tesoro. Ajena a él, creciste y forjaste tu historia a la que, sin duda, habrías seguido añadiendo páginas brillantes aun sin su hallazgo. Pero aquel lejano 1 de diciembre el descubrimiento dirigido por José María Soler supuso un antes y un después y desde entonces, con legítimo orgullo, has mostrado al mundo otro de tus tantos tesoros: el Tesoro de Villena.
A partir de aquel día, aquel anónimo y exquisito conjunto de piezas de orfebrería, pasó a tener nombre: el Tesoro de Villena -por eso lo escribo en mayúsculas- pues así se llamará por siempre, tanto si se recupera como si no. El Tesoro siempre será tuyo y estará unido a tu nombre, Villena. Ahora estáis en los medios de comunicación mucho más que cuando se descubrió. Las malas noticias corren más que las buenas, es una pena que sea así, pero hay que aprovechar las circunstancias para remontar. Hay que intentar superar el trauma del robo y abrir una ventana de oportunidad, como se dice ahora.
Piensa que estos casi 63 años en los que has podido conservarlo completo apenas constituyen un pequeño paréntesis en tu larga historia y que el pasado 27 de agosto los ladrones, a pesar de llevarse la mayor parte de las piezas de oro, no consiguieron arrebatarte todo tu Tesoro y no me refiero solamente a las escasas piezas de gran valor arqueológico que se han salvado. Tu Tesoro te ha venido aportando valores inmateriales que van mucho más allá de la tasación que pueda darle una casa de subastas, pues desde su insólita aparición vino acompañado de un relato lleno de incertidumbre y misterio en torno a su origen y las causas de su pérdida u ocultación, sin olvidar el extraño brazalete forjado con hierro “extraterrestre” y que, por fortuna, despreciaron los ladrones.
No olvides que, para las personas, los pueblos y naciones, los relatos, los mitos y las leyendas pueden ser más importantes que los bienes reales o los hechos históricos contrastados. Así ha sido desde el origen de los tiempos y así seguirá siendo. Piensa, por ejemplo, en la mitología de la civilización india o de la Grecia clásica, tan de moda ahora con la película La Odisea. El Ulises que creó Homero siempre nos han acompañado, aunque no haya existido. La Ítaca literaria, a la que tanto le costó regresar, ha superado por mucho a la isla real, nos parece más interesante. El rey más famoso de Inglaterra no es Carlos III sino el rey Arturo con su mago Merlín y los caballeros de la Mesa redonda. Su existencia no se ha demostrado, pero da igual y no olvidemos al monstruo del lago Ness ,gran atractivo turístico en Escocia.
Los lugares, los bienes materiales o incluso personas que sí han existido también pueden alcanzar la categoría de mito o leyenda y, por desgracia, suele ser a costa de algún acontecimiento fatídico. Piensa en John Lennon, en Lorca, Miguel Hernández o Van Gogh. A Maradona incluso lo elevaron a la categoría de un dios con su iglesia maradoniana. Mejor habría sido que hubiesen gozado de una larga vida y acabarla de muerte natural, aunque no hubiesen pasado a esta categoría superior en el imaginario colectivo. Si Elvis Presley hubiese muerto octogenario, su casa, Graceland, no habría tenido tantas visitas como tiene. A veces nos movemos más por el morbo que por el arte, los seres humanos somos así.
Villena, piensa en el Louvre, y no por su reciente robo de joyas, sino por la Mona Lisa, una obra maestra que pasaba desapercibida entre tantas otras y que, sin embargo, se hizo más famosa que sus compañeras “gracias” a que también fue robada en otro agosto, el de 1911. Por fortuna se pudo rescatar, ojalá y tu Tesoro siga la misma suerte.
Pero si no es así, no llores mirando al pasado y añorando lo que perdiste. Encara tu futuro. Conservas parte de ese Tesoro que ha agrandado su leyenda. Dalo a conocer al mundo. Viajamos a ver antiguos monumentos de los que solo quedan ruinas y vestigios o incluso a visitar edificios y tierras por las que han transitado personajes que solo existieron en la imaginación del novelista. Quién no ha ido a La Mancha siguiendo los pasos de Don Quijote y el bueno de Sancho. Si vamos a Londres podremos visitar “la casa” de Sherlock Holmes con la ilusión de que realmente vivió allí. Piensa también en tu querida Morenica a la que acabo de ver en su multitudinaria romería. No se ha perdido la devoción a pesar de que su talla ya no es la original que apareció hace siglos y a la que entonces tus gentes le construyeron una pequeña ermita. Es otra, pero es la misma.
Villena, tu Tesoro te ha dejado unos bienes inmateriales que has sabido conservar y acrecentar. Gracias a él y a la figura de José María Soler, te has convertido en un enclave de gran relevancia en el mundo de la arqueología y la investigación. Has podido sacar a la luz una buena parte de tu rico patrimonio, aunque no haya sido elaborado con tal profusión de metales preciosos. Esto no te lo han podido robar y es el momento de aprovechar esta triste ocasión y darle un impulso. Es el momento de reparar cuanto antes los daños en el MUVI, para abrirlo de nuevo al público cuanto antes y mostrar al mundo las piezas que no pudieron o quisieron sustraer, completando tu Tesoro con la acertada réplica, advirtiendo sobre lo que es original y lo que no. Aunque no estén todas las piezas originales, los viajeros querrán acercarse a ver un Tesoro con más misterios y aventuras que los de los piratas.
Villena, es el momento de darle el impulso definitivo al MUVI para completarlo. Lo más complejo ya está hecho y es una pena que un magnífico edificio ya restaurado tenga plantas vacías mientras miles de piezas de gran valor permanecen ocultas en cajas y almacenes. Hay que mover Roma con Santiago o, lo que es lo mismo, hay que aprovechar el momento y acudir a la Generalitat al Estado y a Europa para terminar el MUVI, que ya le toca, lleva demasiado tiempo esperando.
Villena, el MUVI, si se ha realizado, aunque solo parcialmente, ha sido gracias a tu Tesoro. Pero creo que le ha ocurrido un poco como al Louvre con la Mona Lisa, que atrae a un gran número de visitantes, pero eclipsa al resto de la colección. Ahora el MUVI es un buen museo, pero sería un gran museo si se completase, aunque no hubiese nada del Tesoro pues la colección es impresionante, pero es que sí que conservas algunas de sus piezas originales de gran valor y si las demás no se recuperan tienes la réplica y lo más importante: una leyenda agrandada.
Villena, yo no soy de aquí, pero llevo más de 44 años entre tus gentes y puedo decirte que eres una ciudad acogedora, muy viva culturalmente, asociativa, solidaria y no continúo por no ruborizarte. Nunca olvides tu pasado, pero hay que pensar en futuro. Tus gentes son creativas y no han parado y no pararán de aportarte valiosas obras de arte en todas sus disciplinas y tantas otras riquezas. Tu gente es tu más valioso tesoro.
Villena, aprovecha este paso atrás para tomar impulso. ¡Mucho ánimo y adelante!
Por: Julián Lagullón Escamilla



A la vista de los resultados, está claro que no hay ningún sistema de seguridad infalible y que si se pudiera retroceder unos días en el tiempo seguro que el resultado hubiese sido totalmente diferente al haber actuado de otra manera.
Dicho esto mi reflexión es la siguiente; si el hecho de que hubiese habido un Policía o vigilante de seguridad custodiando el edificio las 24 horas del día los 365 días del año supone un elevado gasto, ¿a nadie se le ocurrió que el Tesoro expuesto hubiese sido la replica y que el original hubiese estado guardado/custodiado donde siempre estaba?
Cualquier persona que ha acudido a visitarlo no sabia diferenciar si lo que estaba expuesto era original o replica; en días o momentos puntuales si se podía haber expuesto el original y haber extremado la vigilancia con Policía o vigilantes de seguridad las 24 horas, pero en fechas muy muy puntuales.
Gracias por su reflexiones ,el disgusto ha sido grande pero la vida sigue y como bien dice tenemos que sacar algo bueno de todo esto
Excelente reflexión, enhorabuena y gracias. A veces la mirada foránea consigue ver más allá… y en momentos críticos se precisa tomar algo del ánimo que el arquitecto -no solo de edificios- D. Julián Lagullon, nos desea con conocimiento, experiencia, profesionalidad, bonhomía, … es lo que destila sin pretenderlo su preciso artículo