Antonyo Marest, padrino de la cosecha 2025 de los vinos de Alicante
La DOP Alicante celebra el final de la vendimia de una cosecha corta pero de gran calidad

El artista villenense Antonyo Marest ha sido nombrado padrino de la cosecha 2025 de los vinos de Alicante en un acto celebrado en las bodegas Casa Balaguer de Villena.
El reconocimiento fue entregado por el presidente de la Denominación de Origen Protegida Alicante (DOP Alicante), José Juan Reus, quien destacó la creatividad mediterránea, el color y la naturaleza como base de la obra de Marest, valores que reflejan el espíritu de los vinos alicantinos.
Acto de nombramiento en Villena
Al evento asistieron el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo; el director de Industrias Agroalimentarias, Ernesto Fernández; el subdelegado del Gobierno en Alicante, Juan Antonio Nieves; y el alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, junto a otros representantes municipales, bodegueros, responsables de la Ruta del Vino de Alicante y miembros de la Conselleria de Turismo.
La jornada sirvió también como celebración del final de la vendimia 2025, una campaña “corta pero de gran calidad”, según explicaron Andrés Carull y Marta Ribera, de Bodegas Casa Balaguer, ubicadas en el paraje de Cascante de nuestra ciudad.
Vinos sostenibles y ecológicos en la DOP Alicante
Los representantes de Casa Balaguer destacaron el esfuerzo por convertir todo el viñedo en ecológico y biodinámico, una tendencia en crecimiento entre las bodegas de la comarca. Esta apuesta por la sostenibilidad refuerza el valor añadido de los vinos de la DOP Alicante y la proyección de la marca en los mercados nacionales e internacionales.
Durante el acto, Antonyo Marest expresó su orgullo por representar a la tierra que le vio nacer y por la “enorme cultura que supone el vino de Alicante”, un sector que —afirmó— “ha vivido una modernización imparable y atractiva”.
Arte, vino y tradición
El artista realizó una obra pictórica en directo utilizando vino tinto joven, fusionando arte y tradición vitivinícola. Los asistentes pudieron llevarse una pequeña pieza creada con la misma técnica, como recuerdo de esta jornada que une arte, vino y territorio.



Por fin devuelve algo del daño que año tras año ha ido haciendo a la ciudad y que aun perdura en algunas fachadas inocentes.