Aupa Lumbreiras convierte Villena en una larga descarga de punk, memoria y rock de combate
La jornada del viernes deja uno de los días más intensos del festival, encabezado por dos iconos como El Drogas y Evaristo
Villena volvió a demostrar este viernes que sabe convivir con los grandes festivales y hacerlos suyos. La segunda jornada de Aupa Lumbreiras!! fue mucho más que una sucesión de conciertos: fue una larga celebración del punk, el rock urbano y la memoria sentimental de varias generaciones que llenaron de ambiente el centro de la ciudad por la mañana y el Polideportivo Municipal desde media tarde hasta casi el amanecer.
El festival había reservado para el viernes uno de sus platos fuertes y el público respondió desde primera hora. Antes de que se abrieran las puertas del recinto, la Plaza Mayor ya respiraba Aupa Lumbreiras con el acústico gratuito de Iratxo, que convirtió el mediodía villenero en una previa cercana, calurosa y muy celebrada.
Con el paso de las horas, el centro dio el relevo al Polideportivo Municipal, donde la apertura de puertas a las 16:00 horas activaba una jornada sin apenas respiro. Tres escenarios, horarios ajustados y una programación pensada para saltar de un concierto a otro con el tiempo justo para coger aire.
Una tarde que empezó fuerte
La descarga eléctrica comenzó pronto con Kaos Etíliko, que abrió el fuego en el escenario Boni Barricada y dejó claro que el viernes no iba a ser una jornada de calentamiento. A partir de ahí, el público se repartió entre escenarios para no perderse a Manolo Kabezabolo y Grogcy Rude, dos propuestas distintas pero igualmente efectivas para empezar a subir la temperatura del recinto.
La primera parte de la tarde tuvo ese punto de festival clásico: sol todavía alto, vasos en mano, camisetas negras por todas partes y la sensación de que el día iba a ser largo. Envidia Kotxina y Malos Vicios tomaron el relevo con solvencia, mientras los corrillos se iban multiplicando en las zonas de descanso y los escenarios comenzaban a ganar público a cada cambio de grupo.
Uno de los primeros momentos especialmente celebrados llegó con Porretas, siempre garantía de comunión inmediata con el público. Su repertorio, coreado con ganas por buena parte del recinto, volvió a funcionar como un puente entre veteranos del rock de barrio y nuevas generaciones que han heredado esos himnos casi como parte del paisaje familiar. Más si cabe con la emoción añadida de actuar en el escenario bautizado con el nombre del eterno Rober, que fuera alma mater de la banda, un gesto que el grupo agradeció con mucho cariño y emoción hacia Marcos Rubio y su familia.
El festival entra en ebullición
Con la caída de la tarde, Aupa Lumbreiras!! empezó a coger velocidad de crucero. Distorsión mantuvo alto el pulso antes de que Talco metiera una marcha más a la jornada. Los italianos volvieron a demostrar que su mezcla de punk, ska y energía balcánica tiene pocos rivales cuando se trata de levantar a un recinto entero. Fue uno de los conciertos más físicos del viernes, con el público saltando casi desde el primer tema y una respuesta especialmente intensa en las primeras filas.
Después llegaron Periferia y Maldito Matas, reforzando esa sensación de programación encadenada, sin tiempos muertos y con espacio para distintas sensibilidades dentro del punk y el rock combativo. El recinto, ya plenamente entregado, entraba en la noche con el ambiente de las grandes jornadas festivaleras: polvo, sudor, abrazos, reencuentros y muchas ganas de seguir.
Evaristo y El Drogas, dos nombres mayores para una noche de peso
La franja central de la noche tuvo dos nombres propios inevitables: Evaristo y El Drogas. El primero volvió a ejercer de agitador imprescindible, con ese modo tan suyo de convertir cada canción en una sacudida colectiva. Su concierto fue recibido como se reciben los clásicos que no necesitan demasiada presentación: puños en alto, letras escupidas desde abajo y una intensidad que conectó de inmediato con el ADN del Aupa, crecido a lo largo de los años y con bandas como La Polla Records o Gatillazo grabadas a fuego en la memoria.
Poco después, El Drogas ofreció otra clase de viaje, más amplio, más emocional y con el peso de una trayectoria que forma parte de la historia del rock estatal. Su actuación, teatral y a la vez directa, tuvo momentos de rabia, de oficio y de memoria compartida con los míticos Barricada siempre presentes. Y por supuesto con el añorado Boni muy presente, dando nombre al segundo escenario principal del festival. En una jornada dominada por la velocidad, su presencia aportó profundidad y dejó algunos de los instantes más sólidos y emocionantes de la noche.
Iratxo, Arpaviejas, Narco y la madrugada más resistente
La noche siguió su curso con Iratxo, que después de haber protagonizado el acústico matinal en la Plaza Mayor regresó al contexto eléctrico del festival. Su doble presencia durante la jornada resumió bien esa voluntad de conectar ciudad y recinto, formato íntimo y descarga nocturna.
Ya entrada la madrugada, Narco puso el punto más contundente y desatado de la jornada. Su concierto fue una llamada directa al público más resistente, que respondió con la energía que exige una banda acostumbrada a moverse entre el metal, el rap y el hardcore sin pedir permiso.
Arpaviejas, Josetxu Piperrak, Loncha Velasco y Manifa completaron una recta final pensada para quienes no entienden los festivales a medias. Cuando Manifa encaró el cierre, pasadas las tres de la madrugada, todavía quedaba una notable representación de incombustibles dispuestos a estirar la noche hasta el último acorde.
El sábado, la traca final
La tercera y última jornada de Aupa Lumbreiras arranca este sábado a las 12 del medio día con el concierto acústico gratuito de Juan Abarca en la Plaza Mayor, y se retomará en el polideportivo a partir de las 16:30 con la actuación de Kamikazes
Podremos disfrutar, entre otros, de bandas emergentes, auténticos pesos pesados del punk-rock nacional como Boikot, Def Con Dos y Los de Marras, grandes como Trashtucada o Segis y la presencia internacional de todo un mito, Marky Ramone, en una jornada que coronará la fiesta de La Pegatina.
Fotografías: Salvador Villa



