Opinión

Bailando con bobos (Artículo de opinión)

A causa de un fuerte golpe en la cabeza tomé la decisión, no muy firme, de engrosar nuevamente la lista del paro con la sana intención de que ni se les ocurriese encontrarme trabajo. Afortunadamente así es. Gracias, tú.
Si aguantar a diario a ciertas personas, de eso solo tienen la ropa, no se considera trabajo, pues cuesta, ya me diréis a mí qué narices estamos haciendo algunos/as durante la puñetera vida. Y sin remunerar, oye.

Cuando les da, siempre les da, por verter urbi et orbi su opinión sobre los demás, queriendo dar a entender una supuesta supremacía social, los puentes tiemblan sintiéndose ya destrozados.

Si nada más nacer comenzamos a morir, bonito sería el vivir nuestra vida como nos pareciere sin buscar, incesantemente, la tabla de salvación que supone la presencia de aquel/llas.

Si en la variedad está el buen gusto, cerca del Paseo también estaba, hagamos eso, que haya variedad. Pues, bien mirado, para que esos/as existan les es necesario que los otros cohabiten con ellos. Cuestión de contraste nada más.

Según opinión mía, la tengo mal que les pese a los autoendiosados, si se empecinara cierta “gente” en compartir lo que fuere, míseras miserias no, toda esta hipocresía mediática sobraría. Porque nadie está en posesión de la verdad absoluta y, por tanto, nadie tiene la potestad de prejuzgar a otras personas bajo arcaicos baremos sociales. Vamos, digo yo.

Y como el aturdimiento del golpe ya pasó, este eterno tontucio se va a vestir santos.

Lo dicho, los abortistas tienen razón: demasiados nacimientos podrían haberse evitado. Hasta más ver, pues.

Fdo. Tony Piojo

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