Ciudad Viva, paisaje muerto (en el V Centenario del Título de Ciudad de Villena)
Esta actividad no es sostenible ni ecológica, sino un delito contra la naturaleza y el entorno de Villena

Con motivo de la gran afluencia de gente que se preveía en la zona, este pasado fin de semana hemos colocado una pancarta en el polígono fotovoltaico PSV Villena V, ubicado junto la ermita de San Bartolomé y que ha sido construido recientemente.
La pancarta lleva por slogan V Centenario ciudad de Villena; ciudad viva, paisaje muerto, en rechazo a la instalación desmesurada de los proyectos de paneles solares que van a alterar drásticamente el paisaje de nuestro entorno. La instalación que supera las 13 hectáreas de terreno y que queda a la vista de todos los ciudadanos supone menos del 1% del territorio que va a quedar sepultado por placas fotovoltaicas, una ínfima parte de todo lo que ya se ha comenzado a construir.
Al mismo tiempo y sin haber podido impedirlo pese a haberlo condenado en numerosas ocasiones, se ha iniciado la tala masiva de árboles frutales y la eliminación del paisaje agroforestal del valle de la Sierra de Salinas para construir el gran polígono fotovoltaico que va a asolar y transformar súbitamente el valle y sus alrededores.
Todo este valle, desde las casas del Zaricejo, cubriendo los terrenos de la Casa Peñas, Hoya Hermosa, Puerto de la Harina y camino de Granada, hasta el límite con el término de Yecla, llegando hasta AAP Primadomus y continuando hasta la Colonia de Santa Eulalia. Un conjunto de proyectos alineados perfectamente unos con otros que conforman un gigantesco polígono industrial fotovoltaico en un paisaje único del término municipal de Villena.
En este entorno tan singular se van a arrancar más de 150.000 árboles de cultivo de leñosas como almendro, olivo y cerezo, a mover tierras de un lado para otro, a acumular escombros, a transformar el paisaje, todo ello en PRO de la descarbonización, de la reducción de las emisiones de CO2 y la sostenibilidad ambiental del planeta. Solo con los proyectos que van desde el valle de la Sierra de Salinas hasta Santa Eulalia se van a transformar más de 1.500 hectáreas de tierras de alto valor agrícola y ambiental, de una superficie equivalente a casi 10 veces el casco urbano de Villena.
Desde Salvatierra volvemos a decir que esta actividad no es sostenible ni ecológica desde ningún punto de vista, que se trata de un delito contra la naturaleza y el entorno de Villena, y que los intereses económicos no suman argumentos suficientes para destruir el paisaje de un territorio. El mayor desastre ambiental que va a sufrir nuestro paisaje en los últimos dos siglos.
Una transformación amparada por al Ayuntamiento de Villena, como ha quedado demostrado y publicitado en numerosas ocasiones, con una pésima gestión de los recursos naturales y nula protección del territorio.
Estupefactos estamos siendo testigos de la desolación del último paisaje agroecológico de Villena, el último lugar donde podríamos imaginar que la especulación fotovoltaica llegaría para llenar de paneles solares y torres eléctricas el futuro de un pueblo.
Por: Salvatierra


