Cartas al Director

Clavelitos y otras declaraciones de amor

El pasado viernes me disponía a dormir cuando empecé a escuchar gentío por la calle con un sonsonete bastante desapacible. Yo que soy mujer, cotilla y cascarrabias por naturaleza me asomé al balcón, fue entonces cuando la tuna comenzó a deleitar a la novia del primero con temazos como “Clavelito”, “Morena”, y otras serenatas y pasodobles dignos del momento.

Tanto se empalmó la tuna que dieron las 00:40, los participantes en el evento disfrutaban, bebían y voceaban sin descanso y los vecinos observábamos atónitos desde las ventanas, a la espera de que la tuna se callara o de que un conductor forajido los atropellara y acabara con la tortura.

Una vez acabado el recital la tuna se sumó al ambiente y se sirvió unas bebidas, y ¿cuál fue mi sorpresa? Abrieron el maletero de un coche y encendieron un potente equipo con música de Bisbal, Maná y varios de la misma calaña. Ahí ya explotaron más de un vecino cagándose en los novios, en los padres de los novios y sobre todo en los responsables de poner la música al volumen sórdido de una discoteca.

Mi barrio es tranquilo, y se entiende que una serenata sólo ocurre, normalmente, una o dos veces en la vida de una persona, lo que no se entiende es que este tipo de declaraciones se hagan a 200 decibelios y a las 0:00 de la madrugada cuando hay polígonos vacíos a esas horas y perfectamente podría plantearse a otras horas más decentes.

Lo que menos entiendo es que ellos piensen que al resto del mundo nos importa cuánto se quieren, o que se van a casar, por favor que alguien les diga a los tradicionales novios que eso es ridículo y es una acción borreguil sin sentido que simplemente molesta. Yo personalmente, si viniera mi novio a declararme su amor así me encerraría en el baño y lo dejaría tiradísimo en la calle y en el altar, me parece una demencia molesta y una gran falta de respeto a los vecinos del barrio; mis vecinos, mi barrio. Imagina que alguien tiene un enfermo en casa y tiene que soportar semejante tormento desde las 0:00 hasta la 1:00 de la madrugada. Pues lo más normal es que baje de mala hostia y se líe a puñetazos con la tuna, el novio, los colegotas del novio y el futuro suegro, acabando injustamente en los calabozos de la Guardia Civil, cuando tenía que ser al contrario.

En fin, ámense en silencio, queda más romántico y créanme; a nadie le importa vuestro amor.

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