Cartas al Director

Con “eRe” de robón

Apelarán al Supremo, provocando que el asunto, suficientemente dilatado en el tiempo ya, se torne a dilatar todavía más...

Puede parecer mentira, pero no lo ha dicho Pinocho: la historia se volvió a repetir y, por si no había pocos, unos (otros) mangantes, rateros, cacos…, de aquellos cuya mano es más larga que el rabo de un mandinga, malgastaron en su momento de la mareante y suntuosa cantidad de 679 millones y pico de euros. Algo que en este país viene resultando tan frecuente que se está convirtiendo en tradición. Y el que opine lo contrario es porque no opina lo mismo.

¿Y de dónde pudieron llevarse semejante pastón? De dónde va a ser: de un fondo “público” destinado a subvencionar a parados, es decir, si ya es jodío no tener curro llegan unos enteraos cabrones (bien rima con ladrones) y, aprovechando sus cargos también públicos, te levantan y esquilman las ayudas concedidas por la Comunidad Autónoma. En el caso que nos trae, Andalucía.

El marrón judicial que se van a jamar (esperemos) es minino. Un porrón de años, tanto de trullo como de inhabilitación, aunque esto último a alguno de los enmarronados les puede importar un bledo de a kilo, pues con el capazo tacos que tienen no ocupar un cargo público se la trae más bien floja.

Apelarán al Supremo, provocando que el asunto, suficientemente dilatado en el tiempo ya, se torne a dilatar todavía más. Circunstancia ésta que suele ocurrir siempre que el encausado no es un roba-melones sin chicha ni limoná. Solo faltaba -es un suponer que por cualquier argucia legal, luego simplemente se les ponga cara a la pared por malos, porque eso no se hace, nene.

Suele ser normal en estos casos que se comenten hasta el empalago los pormenores y ‘pormayores’ del asunto. Acuden a estas ‘tertulias’ especímenes que tratan de hacer ver que saben más que Lepe. En una de ellas, un listólogo de marca mayor aseguraba que alguno de los condenados no se había metido un duro en la buchaca. ¡Totalmente de acuerdo! Es imposible que se hayan metido ‘un duro’ en ningún sitio por la sencilla razón de que estos ya no existen. Pa’ tonto aquel de enfrente.

Y como es más probable que yo crezca a que estos devuelvan semejante dineral, éste que lo es se va partiéndose el culo porque esto es el no va más. Lo dicho, la mejor manera de robar y no acabar en el mako es jugando al dominó. Hasta más ver, pues. ¡Au!

Por: Tony Piojo

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