¿Cuándo terminará este suplicio?

Lamentablemente, nos vemos obligados a traer a nuestra portada de hoy una noticia que jamás nos habría gustado dar, ni relacionada con las empresas en cuestión ni con cualquier otra compañía de nuestra ciudad, provincia o país. No es plato de nuestro gusto, pero las cifras cantan y para nuestros lectores esta ha sido, con diferencia, la noticia de la semana en Villena.
Pese a los mensajes triunfalistas de gobernantes y palmeros, que siguen empeñados en vender cada dos por tres la milonga de los brotes verdes, lo cierto es que la realidad se impone tozuda y cada día que pasa es una de nuestras empresas la que emite señales de alarma, ya sea en forma de cierre repentino, de despido masivo de trabajadores a través de un ERE, de entrada en concurso de acreedores, de traslado de la producción a otros lugares con menores costes laborales
En cualquiera de las casos, pierde la empresa y sus propietarios, pierden los trabajadores y pierde el conjunto del tejido económico villenense, que sin duda alguna se ve resentido en todos sus niveles con la pérdida de poder adquisitivo de decenas, cuando no centenares, de familias de nuestra ciudad.
Tomando una postura de meros observadores y limitándonos a transmitir lo que se ha querido contar sobre la difícil situación que atraviesan las empresas del Grupo Soler, sus propietarios y sus obreros (al igual que tantas otras empresas, grandes y pequeñas, y profesionales y autónomos de nuestra ciudad), solo cabe desear el mejor final posible para todos los implicados, implorando por que pase pronto esta negra tormenta que nos asola y que lo antes posible volvamos a poder mirar al futuro con optimismo, y no con el triste fatalismo que nos acompaña desde hace ya demasiado tiempo.

