La semana pasada causé baja médica y les dejé sin columna, pero he aprovechado bien el tiempo para leer y poder ofrecerles hoy un auténtico póker de ases en forma de recomendaciones que les harán más llevadero este inaguantable calor estival durante el inminente parón del mes de agosto. Se trata de cuatro cómics que se podían leer anteriormente en otros formatos con más o menos accesibilidad, pero que ahora ven la luz en otras tantas ediciones que muy bien podrían considerarse como definitivas y que no pueden faltar en la biblioteca de ningún buen aficionado al medio.

Empezaré con el que es uno de mis cómics favoritos de todos los tiempos, y sin duda la gran reedición del presente año (con permiso de cualquier cosa que lleve la firma de uno de los Hernandez Bros, claro está). Me refiero a Agujero negro, la obra que consagró a Charles Burns como uno de los autores fundamentales de la historieta estadounidense indie de las últimas décadas, pues situó al autor de las posteriores trilogías Vista final y Laberintos en un lugar privilegiado al lado de Peter Bagge, Daniel Clowes, Seth, Chris Ware y muy poquitos más. Por si todavía queda alguien que no la haya gozado ya, no estará de más señalar que estamos ante la mejor representación que se haya hecho jamás de la adolescencia como una etapa de transformación: ambientada en los años setenta, la presente obra retrata cómo la clase media norteamericana de la época se ve azotada por una extraña epidemia que solo afecta a los quinceañeros, en algunos casos transformándolos en auténticos freaks; a partir de esta inusual premisa, el autor de El Borbah ofrece una relectura de las historietas de terror clásicas de EC y Warren que entronca al mismo tiempo con el posterior desencanto teen de la generación X que creció a ritmo de grunge. La nueva edición de esta obra maestra del noveno arte cuenta con un tamaño mayor que el de las anteriores (lo que permite disfrutar como se merece del espléndido uso de un contrastado blanco y negro del autor); cuenta con cantos tintados (de negro, faltaría más) siguiendo la tendencia imperante; y, lo que es más importante, incluye las cubiertas de la serie original a todo color, además de otras ilustraciones. Como suele decirse en casos tan contados como este: un verdadero must. Si no lo tienen todavía, no sé a qué esperan.

Continuamos con otro título en blanco y negro, pero esta vez de autoría nacional: tras el anterior El prisionero de las estrellas continúa la recuperación del legado del gran Alfonso Font con Cuentos de un futuro imperfecto, que recopila la serie de historietas breves que vieron la luz por vez primera a comienzos de los años ochenta del siglo pasado en las páginas de la mítica revista de Toutain 1984... luego rebautizada como Zona 84, una vez alcanzada la efeméride orwelliana. Se trata de una antología de catorce relatos de ciencia ficción con elementos puntuales de fantasía que entroncan en la tradición del cómic sci-fi patrio con un toque satírico o incluso picaresco en la línea de Burton & Cyb de Antonio Segura y José Ortiz, Lorna de Alfonso Azpiri... o los mismos Clarke & Kubrick, con los que el autor de La flor del nuevo mundo homenajeaba a los artífices de 2001, una odisea del espacio y de los que aquí somos testigos de sus primeras apariciones previas a la serie propia publicada después en Rambla y Cimoc. El nivel argumental de los distintos relatos -donde se van alternando una mirada cínica y desencantada a propósito de la raza humana con bastante humor canallesco, algunos finales sorprendentes y una pizca de erotismo- es, como no podía ser de otra forma, irregular; pero en cuanto al apartado gráfico, todo el álbum viene a ser demostración tangible e indiscutible de por qué Alfonso Font es uno de los más grandes dibujantes de la Historia del Cómic Español. Indispensable para los amantes del tebeo de género.

Y no nos salimos de esta Historia en mayúsculas con un título que, precisamente, hizo historia en 2007 cuando se le concedió el primer Premio Nacional de Cómic (luego vendrían Arrugas, El arte de volar, Las serpientes ciegas y otros capítulos destacados de dicha historia). Los más puestos en esto de los galardones sabrán que me refiero a Bardín el Superrealista, el título que consagró a Francesc Capdevila, más conocido como Max, como un autor que dejaba atrás su (por lo demás, muy bien considerada) época underground de Peter Pank, Gustavo y demás exponentes de la llamada “línea chunga” para ingresar en la nómina de los nombres fundamentales de la novela gráfica para lectores adultos. Aquella obra se tituló Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista, y fue premiada por un jurado que la consideró una "obra gráficamente deslumbrante, con un guión original y repleta de referencias literarias, filosóficas y cinematográficas. El autor llega a la cumbre de su dilatada trayectoria profesional con un cómic que marca un antes y un después en la historieta española". Pues ese es el hito que el autor de Paseo astral ha completado hoy con ochenta páginas nuevas que incluyen historietas inéditas hasta la fecha, colaboraciones, versiones alternativas y otras rarezas que hacen de la propuesta una de las más interesantes del mercado nacional actual. Yo de ustedes no la dejaría pasar.

Termino con las recomendaciones de hoy con otro autor español, murciano para más señas, pero esta vez con un título publicado originalmente en un mercado como el francobelga, que lo acogió como a uno de los suyos: me refiero a José Luis Munuera, del que ya les he hablado en más de una ocasión y al que incluso le dediqué una columna enterita para él solo; y que vuelve a las mesas de las novedades con la espectacular edición integral de uno de sus títulos más queridos: Los Campbell. Y no es de extrañar, porque con este trepidante cómic de aventuras protagonizado por un pirata y sus dos hijas y dibujado con el altísimo nivel que ya es marca de la casa, el autor de Su olor después de la lluvia logró parir ese concepto tan ansiado y tan pocas veces alcanzado de un relato que puede satisfacer a todo tipo de públicos: una lectura ideal para los más pequeños, que disfrutarán de su humor blanco y su acción sin freno; pero construida con el suficiente distanciamiento y la necesaria madurez para dotarla de otros niveles de lectura que logren despertar el interés y la simpatía del lector más veterano. Por lo tanto, si ustedes son de los que ya se han leído todo Tintín, todo Astérix y todo Lucky Luke y andaban buscando infructuosamente algo parecido entre las novedades editoriales, no busquen más porque ya lo han encontrado. Y, además, disponible ahora en una lujosa edición integral que recopila los cinco álbumes de la serie al completo y los acompaña de unas veinte páginas de contenido gráfico a modo de material extra.
Pues estas son mis cuatro lecturas sugeridas para paliar la canícula. Y antes de despedirme hasta la vuelta de las Fiestas de Moros y Cristianos, la semana próxima les dejaré con otra recomendación, esta vez doble: tanto literaria como cinematográfica. ¿Adivinan a cuál me refiero? Sí, esa misma.
Agujero negro (Edición especial) y Bardín el Superrealista están editados por La Cúpula; Cuentos de un futuro imperfecto y Los Campbell (Relato completo) están editados por Cartem Cómics y Nuevo Nueve respectivamente.





