Cartas al Director

El pueblo de La Cañada y sus misas

Es de conocimiento común que la iglesia católica en nuestro país tiene una influencia casi infinita sobre el pueblo español. Si por una de esas casualidades, no eres creyente de la iglesia católica y sus hazañas, resulta casi imposible mantenerse al margen de la imposición diaria de sus poderes. Como por ejemplo: la religión en las aulas, la iglesia y sus privilegios fiscales, la iglesia y los gays, la iglesia y los profilácticos, la iglesia y la desigualdad femenina, etc., etc., etc.
Bueno, otro caso, que una vez más revela el poder incondicional de la iglesia católica en España, tiene lugar en el pueblo de La Cañada. El señor cura, a cargo de las parroquias de La Cañada, Beneixama y Camp de Mirra, tomó la decisión, en su día, de imponer a todo el pueblo la religión católica. Se preguntarán ustedes si es que el párroco es mago. Pues no, sin embargo debe tener poderes sobrenaturales ya que, el ayuntamiento de La Cañada le permite que todas las misas se escuchen en la calle a través de altavoces, cual si fuese una mera sucursal de la COPE.

Señor alcalde, señor cura, ¿no creen ustedes que tanto los transeúntes como los habitantes de la Cañada tienen el derecho de tener sus propias creencias y de un poco de silencio? El pueblo español ya es demasiado permisivo con el ruido de las campanas anunciando misas, funerales, bodas, comuniones, bautizos, fiestas patronales… Y el recordatorio permanente de la hora. Por lo visto, la iglesia es tan retrógrada que no se ha percatado de la existencia del reloj de pulsera.

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