Estación de Cercanías

En mi nombre, ¡Sí!

En un año escaso, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha convocado tres manifestaciones en Madrid, la última el pasado sábado 25 de febrero (apropiado día para ocultar realidades), para hacer saber al gobierno que en su nombre “No se negocie con ETA”. Respetable posición, por supuesto. Nadie mejor que ellos saben del dolor y del miedo. Nada tengo que objetar a este respecto, ni al legítimo derecho que como ciudadanos de un país libre y democrático como es el nuestro tienen de expresar al ejecutivo su desacuerdo y hacerles llegar su malestar. Pero donde voy a mostrar mi disconformidad con ellos es en el cobijo voluntario que ofrecen a un partido político, en este caso el Partido Popular, para manipular y actuar es su nombre, convirtiendo una convocatoria realizada por una asociación supuestamente sin ningún tipo de vinculación política en una feria, en la cual lo mismo se podía comprar una bandera de España en los puestos ambulantes que estampar una firmar para el referéndum que, contra el Estatuto catalán, está llevando a cabo dicho partido. Del mismo modo, se podían leer pancartas en contra del aborto o escuchar gritos de “España una y no 51” en alusión a Cataluña.
Muestras éstas que nada tienen que ver con la esencial razón por la cual se había convocado a la ciudadanía. Utilizando en su beneficio como partido la posición, a mi parecer, nada objetiva de quienes han visto morir a sus seres queridos o siguen pagando las consecuencias de un grupo de radicales que confundieron la defensa de unos legítimos derechos con la imposición de los mismos al calor de las pistolas y las bombas. ¿Existe algo más cruel que manipular la voluntad ajena desde el dolor? ¡No! en mi nombre a dicha manipulación.

Según palabras pronunciadas en el manifiesto leído por Francisco José Alcaraz (presidente de AVT) el pasado sábado, “permitir que este proceso acabe sin vencedores ni vencidos es consentir que los terroristas vuelvan a disparar sobre el cadáver de sus familiares”. Señor Alcaraz, con el debido respeto y en mi modesta opinión, ya hay vencidos y usted los representa. El día que esto concluya, todos seremos los vencedores.

La idea expresada como fundamento para la convocatoria (o la que yo entiendo como tal) es que este gobierno se ha vendido a unos terroristas, en este caso a ETA. Se ha vendido al poner en marcha un proceso de Paz por la vía del dialogo. Se ha vendido al pretender que nadie más entre a formar parte de la asociación convocante. Se ha vendido en su pretensión y creencia de que el único camino hacia el fin de la violencia es acercar posiciones, negociando por la vía diplomática el tan ansiado titular del “Fin de ETA”. ¡Sí! en mi nombre al diálogo como camino a seguir. Hablamos de vidas humanas. ¡Sí! en mi nombre al cumplimiento por parte de los terroristas de las penas íntegras. Hablamos de justicia.

Decía Felipe González en días pasados, con respecto a las manifestaciones realizadas por Rodríguez Zapatero en relación a la “relativamente cercana” resolución del conflicto, que, por sus años de mandato y la experiencia adquirida en esta cuestión, la prudencia y la cautela son imprescindibles en este asunto, haciendo así un llamamiento a la calma para no crear falsas expectativas a la ciudadanía. Pero a su vez, dejaba una ventana abierta a la esperanza al afirmar que “siempre se está más próximo que antes, pues de lo contrario la historia no circularía”, y creo que tiene toda la razón: solamente se avanza caminando hacia el frente, nunca dando vueltas alrededor o mirando hacia atrás.

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