Cartas al Director

Estas fiestas, un tesoro

No deberían ser unas fiestas normales. Los villeneros debemos disfrutar de la alegría de la fiesta, pero también conocer el dolor del robo

Ya hace unos días que perdimos “nuestro Tesoro”. Una pérdida irreemplazable. No por el peso de las piezas sino por el pesar de las singularidades que encierra nuestro conjunto de la Edad del Bronce. Nos han robado todo un periodo histórico: sociedad, economía, comercio de aquellas gentes nuestras. Un capítulo que estábamos aprendiendo a leer hoy y que todavía quedaba por estudiar y analizar. Asignatura pendiente de la que ya nos podemos olvidar.

Ya hace unos días que hablamos de cómo sucedió, por qué, qué ha fallado o quiénes son los culpables; por supuesto. Nos han insistido en que el protocolo de seguridad exigido a este museo y sus colecciones es el que corresponde, que “funcionó correctamente” y como debe hacerlo. Es evidente que no es el protocolo ni el sistema adecuado entonces.

Soluciones tardías pasan por el debate de la reubicación de los elementos culturales, patrimoniales o artísticos en lugares seguros y no en su lugar de origen (como se ve, igual de seguro). No es el dónde sino el cómo: una póliza no asegura el tesoro sino su pérdida. Y se ha hablado, de largo, de sustracción de nuestra identidad, de dignidad, de humillación y sus sentimientos pertinentes de rabia e impotencia. El “Tesoro de Villena” era el símbolo que queríamos abanderar como estandarte de lo que somos como municipio (de lo que fuimos). Ni hay tesoro ni es de Villena (Aunque el patrimonio es de todos y para todos, no solo nuestro; pero eso es otro debate).

Su valor económico es fácil de tasar, su valor cultural y patrimonial es incalculable e irrecuperable. No pidamos educación, valores o aprecio al “caco”.

El “Tesoro” forma parte de la identidad de Villena, como el castillo de la Atalaya y su centro histórico (declarado BIC), iglesias, santuario y otros inmuebles, pero también sus parajes naturales “protegidos” o no, o sus eventos locales como las fiestas patronales, pues no todo el patrimonio es material. No debemos limitar la identidad de Villena a los objetos robados. Aunque no sé si cuidamos el resto como custodiamos el tesoro.

La responsabilidad de garantía y respuesta ante este robo debería ser ejemplar y significativa. Una impronta que marque nuestra voz ante esta injusticia y quede reflejada en el devenir de nuestra población. Sin embargo desde el día de autos solo hemos podido leer artículos en prensa por parte de la ciudadanía o bien por la oposición política aprovechando el momento. Lo cual es difícil de entender por una la sociedad acostumbrada a manifestaciones o convocatorias que paralizan las funciones institucionales con minutos de silencio ante crímenes, atentados o actos reprobables en cualquier parte del territorio nacional o del mundo. Y cuando sucede en casa ¿qué hacen nuestras instituciones? Es de rigor actuar en consecuencia con los hechos acontecidos. No optar por el silencio y el olvido. Estamos de luto.

Y es que sin haber pasado 48h se llevó a cabo el primer acto de fiestas, “el concierto de pasodobles”, sin una sola mención al tesoro ni palabra por ninguna institución presente, incómodamente silenciosa con miradas cruzadas entre sus representantes. Tampoco sufrió alteración emotiva alguna “la romería de la Virgen”, a pesar de también haber sido robadas las coronas de nuestra Morenica. Y una semana después los días discurren como si nada hubiera sucedido: los preparativos de las fiestas patronales se desarrollan sin que las instituciones implicadas se planteen ningún tipo de acción ante el robo de uno de los elementos patrimoniales más importantes de Europa e identidad del municipio.

Vale que no es reversible lo sucedido y vale que haya que reponerse de la circunstancia para continuar avanzando, pero se debe educar con el ejemplo y poner en valor la pérdida. Pero si quien tiene que hacer no hace, ¿qué me importará a mí, pobre ciudadano, pobre festero, que hayan robado en el museo? Se debe trabajar en la fiesta, pero también educar en cultura; y más cuando la perdemos. Los villeneros debemos disfrutar de la alegría de la fiesta, pero también conocer el dolor del robo.

No deberían ser unas fiestas normales. Parece oportuno que por parte de las instituciones directamente implicadas en estos días de fiesta (Ayuntamiento, Junta de la Virgen y Junta Central de fiestas) se diera una respuesta conjunta, directa y acorde a la situación adaptando los actos de estos días al momento de duelo por el que Villena está pasando.

Porque las fiestas de Villena como elemento identitario que son deberían reflejar este momento, mostrarlo y ser vehículo de educación al municipio. Porque tal vez muchos todavía no sean conscientes de la importancia del tesoro perdido ni de la importancia que tienen las instituciones de publicitarlo (valor turístico del MUVI inutilizado), de protegerlo (valor económico irrestituible) y de educar en cultura y valores (valor humano que estamos dejando perder).

Entiendo o espero que durante el pregón algo se diga al respecto. Pero actuar en consecuencia es hacer algo significativo.

Por: Juan E.

(Votos: 28 Promedio: 4.3)

3 comentarios

  1. Coincido completamente con el sentir del artículo; estas fiestas no pueden ser como las de todos los años. Que las instituciones se pronuncien, dentro de lo que la presente investigación permita, o cambiaremos nuestro lema: Día 4 que fuera, y que el tesoro volviera.

  2. A Villena, y perdonen la generalización, le importa un pito el tesoro.

    – El mismo día del robo por la tarde, evento de puesta de Sol en el castillo por The Water Parties.
    – Viernes, concierto de pasodobles y,. como dice el autor del artículo, ni una mención al robo. Esa tarde en Santiago, charangas.

    Creo que no es necesario que siga, solo comentar que lo de «día 4 que fuera y lo pasao pasao» es tristemente real.

    Qué pena.

    1. No te creo. La procesión va por dentro, y somos muchos los que estamos cabreados, y por ese motivo no queremos hablar del tema porque nos provoca tristeza.
      El victimismo no lleva a ningún sitio y la vida sigue, pero no veo correcto que mezcles las ganas de fiestas con los sentimientos y el duelo.

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