Hoy ya no huele a pan recién hecho en el barrio de San Antón
Panadería Verdú cierra, tras más de 80 años de servicio, su tienda de la calle Maestro Moltó

Esta mañana al salir a las calles de nuestro barrio, se notaba algo diferente en el ambiente, bueno, más bien se echaba en falta algo que ya pertenecía a nuestra esencia por los años y años que lleva entre nosotros. Hoy ya no huele a pan recién hecho en el barrio de San Antón.
La última panadería que quedaba ha cerrado y con ella parte de la identidad de nuestro barrio. Estos pequeños negocios son centros neurálgicos indispensables para nuestra forma de entender la comunidad, son puntos de encuentro donde ver a los vecinos, donde preguntar por las personas que hace tiempo que no ves.
Son los pequeños comercios espacios en los que te conocen por tu nombre y si ese mes te ha ido mal, se preocupan por ti e incluso te dicen esa frase, cada vez más difícil de escuchar: "llévate lo que necesites que ya me lo pagarás".
Son lugares donde nuestros hijos empiezan a sentirse mayores porque pueden ir solos a comprar y tendrán la paciencia de dejarles calcular las vueltas.
El cierre de otro negocio en el casco histórico es una situación empresarial que nosotros no vamos a cuestionar, pero sí tenemos la obligación de hacerlo visible, de alzar la voz y reflexionar...
Nuestro casco histórico (el de toda Villena) es un ecosistema muy sensible, en el que los avances se hacen a costa de mucho esfuerzo y tiempo y los retrocesos nos vienen sobrevenidos y sin margen de maniobra.
Toda la ciudadanía, instituciones incluidas, debemos mimarlo como si de un ser frágil se tratara, porque en caso contrario corremos el riesgo de que se convierta en otro casco antiguo más, lleno de viviendas turísticas y como único negocio posible la restauración; restándole de esta manera su identidad propia y genuina, la cotidianidad que lo hace especial.
Por todo esto volvemos a hacer hincapié en lo que llevamos años solicitando: líneas de ayudas al comercio de proximidad y la instauración de iniciativas privadas en nuestro casco histórico.
Sólo desde un enfoque colectivo y atendiendo a las necesidades singulares conseguiremos mantenerlo como es, un lugar amable en el que vivir, donde te dicen buenos días al cruzarte por la calle y donde por las mañanas huele a pan recién hecho...
Por: Asociación de Vecinos Barrio de San Antón


