Investigadores de Granada descubren los restos de un telar de pesas en el yacimiento de Cabezo Redondo
El hallazgo permite descubrir cómo se fabricaban los textiles en la península ibérica hace 3.500 años

El análisis y la reconstrucción de un telar de pesas procedente del yacimiento del Cabezo Redondo, en Villena, datado en el segundo milenio antes de Cristo, ha ofrecido una visión sin precedentes del alto nivel de desarrollo de la tecnología textil en el Mediterráneo occidental durante la Edad del Bronce.
Este tipo de telares, que se usaron de forma amplia en toda la Europa prehistórica y el Mediterráneo para la producción de tejidos, son dispositivos donde los hilos cuelgan libremente, tensados por pesas de arcilla o piedra que quedan fijadas a la parte inferior de los filamentos.
Fabricados con madera y fibras orgánicas, los telares rara vez se conservan arqueológicamente, por lo que los arqueólogos suelen depender del análisis de las pesas para comprender los métodos de producción textil prehistóricos, lo que limita la capacidad para reconstruir con detalle su morfología y organización espacial.
“La existencia de producción textil en el sureste de la península ibérica durante la Edad del Bronce estaba bien documentada, sobre todo mediante el estudio de las pesas de los telares y los husos», afirma el doctor Ricardo E. Basso Rial, de la Universidad de Granada y autor principal de la investigación.
En el caso del yacimiento de Cabezo Redondo, sin embargo, los investigadores han encontrado maderas carbonizadas y cuerdas de fibra vegetal junto con pesas de arcilla, lo que les ha llevado a concluir que se trata de los restos de un telar de pesas de urdimbre, según explican en un artículo publicado en la revista Antiquity.
Una oportunidad única
“Este es uno de los ejemplos mejor conservados de la Edad de Bronce en el Mediterráneo occidental -explican los especialistas- y ofrece una oportunidad única para profundizar en el conocimiento de la producción textil en la Iberia de la Edad de Bronce”.
Los arqueólogos analizaron los restos de madera del pino carrasco, especie autóctona de la zona, y las singulares pesas de arcilla conservadas, mucho más ligeras que otros ejemplos de la Iberia mediterránea, utilizando esta información para reconstruir parcialmente el telar.
Las particulares características del telar posiblemente estén relacionadas con la fabricación de tejidos más finos o variados. “Las pesas sugieren que este era capaz no solo de producir tejidos de tafetán abierto, sino también textiles potencialmente más densos y técnicamente más complejos, probablemente incluyendo los primeros tejidos de sarga”, afirma Basso Rial.
“Esto representa un avance notable en nuestra comprensión de la tecnología textil de la Edad del Bronce en Iberia”, añade. Los tejidos de tafetán, a menudo elaborados con fibras vegetales como el lino, son los más comunes desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce. En cambio, los tejidos de sarga no se generalizaron hasta principios del primer milenio antes de Cristo.
Revolución textil
Es importante destacar, señalan los investigadores, que los tejidos de sarga se elaboraban típicamente con lana, lo que sugiere que Cabezo Redondo pudo haber sido un yacimiento importante en la “revolución textil”: la diversificación técnica de los textiles asociada a la adopción de la lana.
“Este descubrimiento nos permite ver no solo las herramientas parciales que normalmente se conservan, sino el telar en sí, congelado en el momento en que se utilizaba hace casi 3.500 años, lo que ofrece una visión excepcional del oficio cotidiano del tejido en la Edad de Bronce”, concluye el doctor Basso Rial.

