Política

Javier Martínez: “A María José Hernández solo lo queda pedir disculpas y clemencia”

Los documentos presentados por el edil de Urbanismo prueban que se ocultó la existencia de restos arqueológicos en la Plaza Mayor

El concejal de Urbanismo, Javier Martínez, ha presentado una batería de documentos oficiales que, según afirma, desmontan por completo la versión ofrecida por la exconcejal popular María José Hernández sobre la aparición y posterior desaparición de restos arqueológicos durante las obras del futuro Centro de Mayores.

Martínez afirmaba que la semana pasada esperaba “disculpas y explicaciones” de la concejal popular, pero como en lugar de ello “acusó a otros y mintió”, ha comparecido con informes, actas y otros documentos que, asegura, prueban lo sucedido.

El proyecto inicial, sin sótano

El 9 de marzo de 2009, la Junta de Gobierno aprobó el proyecto básico del Centro de Mayores, remitiéndolo a la Generalitat Valenciana, que lo autorizó el 7 de abril. Ese proyecto no incluía sótanos. Con el proyecto autorizado, se lleva a cabo un primer seguimiento arqueológico, que efectivamente, tal y como indicó la edil popular, fue muy rápido –duró 12 días, del 20 de octubre al 2 de noviembre– ante el riesgo de colapso del edificio.

Sin embargo, “ese riesgo desapareció una vez se instalaron el andamio y los fijamientos en los muros”, decía Javier Martínez. Por eso, “la segunda fase de las excavaciones arqueológicas duró 5 meses, porque una vez tomadas medidas, ya no había riesgo”.

Aparece el sótano y desaparecen los restos

El 15 de enero de 2010 se entregó un proyecto modificado que ampliaba un 22% la superficie construida e introducía dos plantas de sótano. Para entonces ya se conocían los resultados de la primera fase arqueológica.

María José Hernández leyó su intervención, “imagino que para no decir una palabra de más”, decía Martínez, pero en el turno de preguntas “se le escapó que, si hubiera aparecido algo relevante, la Generalitat no habría autorizado la obra”. El detalle, subrayaba el concejal, es que “la Generalitat difícilmente puede autorizar algo de lo que no se le informa, porque lo autorizado fue un proyecto sin sótano, no el modificado que se hizo un año después”.

Ocultación de los restos en el acta de replanteo

El acta de replanteo previo de la obra, firmada el 14 de octubre de 2010 por un cargo de confianza designado por el PP, señala que “no existe ningún impedimento físico para la ejecución de la obra”, omitiendo la existencia de los restos arqueológicos.

Acta de replanteo

El 5 de julio, la propia María José Hernández firma el acta de replanteo, que apunta que “no existe impedimento alguno para el comienzo de la obra”, y más concretamente de la obra cuyo proyecto fue aprobado por Junta de Gobierno el 9 de marzo de 2009. Es decir, el proyecto inicial, el que no contaba con sótanos. Según Martínez, y dado que el proyecto que había que ejecutar era el modificado, resulta obvio que “se estaba ocultando”.

Dicha ocultación, añadía Martínez, “no son conclusiones mías, sino de la Directora General de Cultura de la Generalitat en 2015, gobernada por el PP, que apunta en su informe que “se han llevado a cabo actuaciones sin el conocimiento de su departamento” y lo que es más grave, “se eliminaron los restos inmuebles documentados, adscritos a épocas ibéricas, bajomedieval, moderna y contemporánea, sin la autorización de este centro directivo”.

Informe de la directora general de Cultura de la Generalitat

“Se puede librar de las responsabilidades penales, no de las políticas”

A la vista de esta secuencia de los hechos, decía Martínez, la “suerte” de María José Hernández es que “15 días después de firmar su informe el 12 de mayo de 2015, hubo cambio de gobierno en la Generalitat y la directora general que inició este expediente fue cesada de su cargo, perdiéndose el rastro de este asunto, algo que entonces era muy fácil porque los documentos estaban se manejaban en papel y cualquier podía ocultar o llevarse un expediente”.

Estamos hablando, añadía el edil socialista, de “delitos penados hasta con cárcel”, aunque “por fortuna para Hernández han pasado muchos años y seguramente han prescrito y se puede librar de las responsabilidades penales, pero debe asumir sus responsabilidades políticas”.

Es muy cobarde “refugiarse en los técnicos” –decía Martínez–, “y más aún cuando esos técnicos no eran ni funcionarios, sino un asesor del PP y un director de obra contratado para este proyecto”, por lo que entendemos que a María José Hernández “solo le queda pedir disculpas y clemencia”.

Por su parte, remataba Martínez, “es evidente que Miguel Ángel Salguero, que andaba haciendo la selectividad, es 100% inocente de esto, pero cada día que mantiene a Hernández en su cargo se va convirtiendo en cómplice de todo lo que sucedió en aquel momento”.

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