Sociedad

Joaquín Marco Amorós recibe el Distintivo de Oro de los Antiguos Alumnos Salesianos

Se trata del máximo reconocimiento nacional dentro del ámbito salesiano laico

La Casa Salesiana de Villena vivió este sábado un acto cargado de emoción, gratitud y reconocimiento, con motivo de la entrega del Distintivo de Oro de los Antiguos Alumnos Salesianos a Joaquín Marco Amorós, uno de los miembros más queridos y comprometidos de la asociación local.

Este distintivo, considerado el máximo reconocimiento nacional dentro del ámbito salesiano laico, fue entregado por la Confederación Nacional de Antiguos Alumnos de Don Bosco, en un acto solemne y muy concurrido. La presencia de representantes venidos desde diferentes puntos de España, como José Naranjo (tesorero nacional), Emilio López (presidente federal) y Amparo (presidenta federal joven de Valencia), puso de manifiesto la trascendencia del galardón y el profundo impacto de la figura de Joaquín en el entorno salesiano, tanto a nivel local como nacional e internacional.

Un acto con alma salesiana

La ceremonia, organizada por la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos de Villena, comenzó con unas palabras de bienvenida a cargo de su presidente local, David Céspedes Navarro, quien destacó que “la entrega del Distintivo de Oro es uno de los momentos más especiales que puede vivir nuestra asociación”.

Como es tradición en todas las casas salesianas, se compartieron los "Buenos Días", esta vez a cargo del director de la casa salesiana de Villena y delegado regional de la asociación, Veri, quien ofreció un mensaje emotivo y lleno de sentido.

A lo largo del acto intervinieron figuras clave del mundo salesiano, como Antonio Soler, también galardonado con el Distintivo, así como Paco Montilla, amigo personal de Joaquín, quien ofreció una entrañable intervención desde la amistad.

Un legado de fidelidad salesiana

Durante el acto se tuvo también un emotivo recuerdo para Antonio García, el primer antiguo alumno salesiano de Villena en recibir el Distintivo de Oro, ya fallecido. Su figura fue evocada con cariño y admiración, y ejemplo de fidelidad inquebrantable al espíritu de Don Bosco. Personas como Antonio García, Antonio Soler o Joaquín Marco, dan sentido y continuidad al carisma salesiano en el corazón de los antiguos alumnos, haciendo de su vida un testimonio vivo de lo que significa ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Reconocimiento a una vida de entrega

La defensa oficial de la candidatura de Joaquín fue leída por Emilio López, destacando su trayectoria incansable dentro de la asociación: presidente local durante una década, impulsor del Reconocimiento Mamá Margarita, organizador de grandes eventos como el 75º aniversario del colegio y colaborador esencial en proyectos internacionales, como el Polígono Don Bosco en El Salvador, junto al misionero salesiano Pepe Moratalla.

Precisamente desde El Salvador llegó también el mensaje de Moratalla, quien, con palabras profundamente sentidas, definió a Joaquín como “un salesiano como lo soñó Don Bosco”, agradeciendo su ejemplo de servicio silencioso, su creatividad al servicio de los demás y su capacidad de amar sin medida.

Otros salesianos también quisieron estar presentes, como Miguel Ángel Nuín y Don Jesús Gómez "Juanillo", quienes compartieron vivencias personales con Joaquín a lo largo de su recorrido vital.

Una insignia que honra a toda una comunidad

El acto contó con un momento muy especial con la intervención de Mateo Marco, hermano de Joaquín, quien habló desde lo más íntimo de la familia, resaltando las raíces de una vida de compromiso y vocación.

Finalmente, tras la lectura oficial de la defensa y la entrega solemne del Distintivo de Oro en el altar, Joaquín Marco Amorós tomó la palabra haciendo un verdadero homenaje a todos los Salesianos, rodeado de su familia, amigos y hermanos salesianos. A su lado estuvo también su esposa, Paqui, a quien se le reconoció su apoyo constante y discreto.

Este homenaje no solo fue presencial. Numerosas adhesiones llegaron de todo el mundo salesiano: los expresidentes vivos de la asociación local, el vicario, una larga lista de salesianos y amigos que quisieron hacer llegar su cariño y reconocimiento a Joaquín.

Una jornada inolvidable

El acto concluyó con palabras de gratitud por parte del presidente local David Céspedes, subrayando que este no fue solo un reconocimiento individual, sino también un testimonio vivo del legado de Don Bosco en Villena.

“Hoy hemos honrado no solo a una persona, sino a una vida entera dedicada al servicio, a la fe y al carisma salesiano”.

Villena ha sido, una vez más, testigo del espíritu salesiano hecho vida.

Y Joaquín Marco Amorós, con su sencillez y entrega, seguirá siendo un faro para las generaciones futuras de antiguos alumnos.

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