La ermita de San Antón acoge una residencia artística de dos músicos afectados por la DANA de Valencia
Bernat Cucarella y Alba Francés presentan este viernes el trabajo desarrollado durante una semana en Villena en el marco de una iniciativa del Ministerio de Cultura

La ermita de San Antón de Villena se ha convertido esta semana en un espacio de creación musical contemporánea con la residencia artística que están desarrollando los músicos Bernat Cucarella, compositor, y Alba Francés, clarinetista.
Según ha explicado Pepe Ayelo, director de la Casa de la Cultura, la residencia cuenta con el patrocinio del Ministerio de Cultura, a través de la Oficina de Recuperación Cultural, dentro de una convocatoria dirigida a artistas afectados por la DANA de Valencia. La iniciativa ha impulsado estancias remuneradas para músicos, compañías de danza y teatro, ofreciendo una semana de trabajo creativo en distintos espacios.
El resultado de la residencia podrá conocerse este viernes, a las 11.30 horas, en la ermita de San Antón, en una presentación abierta al público en la que los artistas compartirán el proceso desarrollado durante estos días.
Un clarinete con más de una voz
Cucarella y Francés han centrado su investigación en las posibilidades expresivas del clarinete, un instrumento tradicionalmente monofónico, es decir, capaz de producir una sola voz.
“La intención es encontrar cómo un instrumento monofónico, como el clarinete, puede hacer más de una voz a la vez”, explican los músicos. Para ello, durante su estancia en Villena han trabajado con técnicas instrumentales, visuales y electrónica, con el objetivo de ampliar las posibilidades sonoras y escénicas del instrumento.
Todo ese proceso se presentará en formato de concierto didáctico, una propuesta pensada para explicar al público, mediante ejemplos, cómo se puede expandir la sonoridad del clarinete y generar nuevas capas musicales a partir de un solo instrumento.
Música, imagen y creación contemporánea
Bernat Cucarella, formado en composición en el Conservatorio de Valencia, entiende la creación musical como una práctica artística abierta, en la que confluyen distintos lenguajes. “Componer, aunque sea música, lo veo como una especie de composición artística, donde mezclo elementos de diferentes formatos, tanto musical como visual e incluso pictórico”, señala el compositor.
El proyecto que presentan ahora en Villena no parte de cero. Según explica Cucarella, es una evolución de una investigación iniciada hace tres o cuatro años en otra residencia artística, entonces centrada únicamente en elementos acústicos. En esta ocasión, la posibilidad de contar con medios como la pantalla, la proyección y la electrónica ha permitido ampliar el trabajo y abrir nuevas vías de desarrollo.
La obra acústica inicial también formará parte de la presentación prevista para este viernes en San Antón.
La importancia de tener tiempo y espacio para crear
Los artistas han destacado el valor de una residencia de estas características, especialmente por la posibilidad de disponer de un lugar y un tiempo dedicados exclusivamente a la creación. “El hecho de tener un espacio y un tiempo en el que te olvidas de las preocupaciones y solo te centras en componer y crear artísticamente es siempre un privilegio”, explican.
La ermita de San Antón, cedida para el desarrollo de la residencia, ha ofrecido a los músicos un entorno de trabajo con libertad horaria y autonomía. “Que nos dejen la ermita, nos den la llave y podamos venir cuando queramos nos da mucha libertad. Es increíble para nosotros para crear”, señalan.
Una residencia vinculada a los artistas afectados por la DANA
La participación de Cucarella y Francés en esta convocatoria está vinculada a las ayudas impulsadas tras la DANA que afectó gravemente a distintas localidades valencianas. En aquel momento, los músicos residían en Catarroja, una de las zonas damnificadas.
Aunque su vivienda no sufrió daños graves, sí se vieron afectados en su vida cotidiana y profesional. Perdieron el coche y tuvieron dificultades para desplazarse y continuar con normalidad sus trabajos, especialmente en el caso de Alba Francés, cuya actividad profesional requiere movilidad. Durante varios meses tuvieron que abandonar Catarroja y trasladarse a casa de sus padres.
La residencia en Villena les ha permitido retomar y hacer avanzar un proyecto artístico que, según explican, aspira a seguir creciendo hasta convertirse en una propuesta de concierto más amplia.


