La fiesta de La Pegatina corona el regreso de Aupa Lumbreiras
Pesos pesados como Boikot, Def Con Dos y Dubioza Kolektiv y el mítico Marky Ramone cierran el festival por todo lo alto
Aupa Lumbreiras!! bajó el telón este sábado en Villena superando con nota las expectativas en su regreso tras 12 años de ausencia y las dificultades sobrevenidas a causa del tiempo, que dañaron el recinto el lunes previo sin apenas tiempo para recuperar al 100% los daños y anegaron el polideportivo durante la tarde de ayer a causa de la tromba de agua caída al comienzo de la tarde.
A pesar de todo ello, y después de dos días de reencuentro con la gran familia del punk-rock estatal, la última jornada confirmó que el regreso del Festival de la Resistencia ha tenido mucho de celebración colectiva, de memoria compartida y de vuelta a casa. Unos 30.000 asistentes, 10.000 por jornada, han vivido en primera persona ese reencuentro.
El día empezaba lejos del ruido de los grandes escenarios, pero muy cerca del espíritu del Aupa. La Plaza Mayor volvía a convertirse al mediodía en punto de encuentro entre festivaleros, vecinos y visitantes, esta vez con el acústico gratuito de Juan Abarca, cantante y compositor de Mamá Ladilla, que nos hizo reír a carcajadas con su rock gamberro y humorístico.
Una tarde de arranque directo y nombres con oficio
Kamikazes fueron los encargados de abrir la jornada en el escenario Rober Porretas, con el mérito añadido de hacerlo mientras muchos festivaleros todavía achicaban agua en la acampada. Poco después, Def Con Dos y Sin Propina activaron ya el cruce de escenarios, marcando el tono de una tarde en la que el festival volvía a demostrar que no todo dependía de los cabezas de cartel.
La primera gran sacudida sentimental llegó con Marky Ramone, leyenda viva del rock y nombre imprescindible para entender una parte fundamental de la música popular de las últimas décadas. Su concierto fue uno de los reclamos más especiales del sábado, recibido con respeto, curiosidad y mucho entusiasmo por un público que encontró en su actuación una conexión directa con la raíz más universal del género y que coreó puño en alto temazo tras temazo de los inmortales Ramones.
Mientras tanto, el escenario Maneras de Vivir seguía acumulando propuestas con 4Dziki y, más tarde, Avancarga, antes de que Los de Marras pusieran su dosis de rock combativo y callejero en una franja en la que el recinto ya presentaba el aspecto de las grandes noches festivaleras.
Segis, Skaparapid y el camino hacia la gran noche
Con la tarde cayendo sobre Villena, Segismundo Toxicomano tomó el escenario Rober para firmar uno de los conciertos más celebrados de la jornada. Había ganas de verlos en este regreso del Aupa, y la respuesta del público volvió a dejar claro que algunas bandas no necesitan demasiada presentación cuando juegan en casa emocional dentro de un festival como este.

A partir de ahí, la jornada fue ganando en variedad sin perder intensidad. Skaparapid aportó ritmo, velocidad y sabor mestizo desde el escenario Maneras de Vivir, calentando una noche que estaba a punto de abrir su tramo más internacional y festivo. Los bosnios Dubioza Kolektiv, con su mezcla de ska, punk, electrónica y mensaje político, volvieron a demostrar por qué es una de esas bandas capaces de levantar un recinto entero incluso cuando parte del público llega ya con muchas horas de festival encima.
Su actuación fue una de las más expansivas del sábado: bailable, contagiosa y con ese punto de fiesta balcánica que permite cambiar el registro sin rebajar la carga crítica. En una edición marcada por el regreso, Dubioza aportó aire fresco y confirmó que Aupa Lumbreiras también puede mirar más allá del punk estatal sin perder identidad.
La Pegatina convierte el cierre en una fiesta colectiva
Si el viernes había tenido peso de clásicos y descarga punk, el sábado reservó su gran explosión popular para La Pegatina. Su concierto, ya con la noche completamente instalada en el Polideportivo Municipal, convirtió el recinto en una fiesta multitudinaria, luminosa y especialmente participativa.
La banda desplegó su habitual maquinaria de ritmo y conexión inmediata con el público, haciendo saltar incluso a quienes llegaban al concierto con el cansancio acumulado de toda la edición. Fue uno de los momentos más transversales del festival, capaz de reunir bajo el mismo escenario a veteranos del Aupa, grupos de amigos llegados de toda España y público local que se acercó a vivir la última noche.
En paralelo, el escenario Maneras de Vivir seguía empujando con Mamá Ladilla y Crim, dos propuestas muy distintas pero perfectamente integradas en una jornada de cierre que alternó humor corrosivo, punk melódico, velocidad y fiesta sin complejos.
Boikot y la madrugada de los resistentes
La recta final del festival tuvo un nombre propio de peso: Boikot. La banda madrileña salió en plena madrugada con el recinto todavía dispuesto a aguantar una última gran descarga. Su concierto tuvo todo lo que se esperaba de ellos: ritmo, mensaje, oficio y una conexión directa con un público que encontró en sus canciones una forma perfecta de encarar el último tramo del Aupa.
A esas alturas, el festival ya había entrado en territorio de resistentes. Agua Bendita mantuvo viva la llama desde el escenario Maneras de Vivir, mientras Trashtucada puso color, viento y desenfreno en una de las actuaciones más agradecidas para quienes todavía tenían energía para bailar. El tramo final, con Ni Por Favor Ni Ostias y Me Fritos & Gimme Cheetos, terminó de estirar la noche hasta el límite, cerrando el festival con ese punto gamberro, popular y noctámbulo que tan bien encaja con el espíritu aupero.
¡Hasta el año que viene!
Cuando sonaron los últimos acordes, ya no quedaba mucho que demostrar. Villena había vuelto a ser durante tres días capital del rock más combativo, recuperando un festival que llevaba doce años sin celebrarse y que ha regresado con la sensación de no haber perdido su sitio, que fue y será Villena, esperemos que por muchos años.
Larga vida a Aupa Lumbreiras, larga vida a Leyendas del Rock y enhorabuena y gracias al enorme equipo que hace posibles ambos eventos.
¡Hasta el año que viene!
Fotografías: Salvador Villa





