La Teja Azul invita a comer a los jóvenes arqueólogos que trabajan en el Cabezo Redondo

Durante el pasado fin de semana, el director de las excavaciones arqueológicas que se están llevando a cabo en el poblado del Cabezo Redondo, Mauro Hernández, comentaba el magnífico trato que estaba recibiendo este lugar. Destacaba que el yacimiento no había sufrido ningún robo en los últimos años, esto daba a entender la concienciación ciudadana con este bien cultural de que disponemos en nuestra ciudad, ni una picola había desaparecido, incluso en una ocasión se presentó la Guardia Civil alertada por los vecinos al observar la presencia de personas en el poblado.
La concienciación ciudadana es más que evidente. En la ciudad el Cabezo Redondo se ha asumido por los villenenses como algo nuestro, como parte de nuestros enseres personales, al igual que el Castillo de la Atalaya, por esto los sucedido con los jóvenes arqueólogos el año anterior no pasó inadvertido en la población; todo el mundo pedía explicaciones del porqué no se habían alojado en Villena.
Como desagravio, ante la comentada situación, algunos restaurantes de Villena se pusieron en contacto con estos jóvenes arqueólogos, algunos de ellos en prácticas para terminar la carrera, ofreciéndoles sus instalaciones para invitarles a comer uno de los días en que estuviesen, este año, excavando en el yacimiento.
En el día de ayer, el Restaurante La Teja Azul cumplió con esta invitación. Once de estos arqueólogos, encabezados por el catedrático Mauro Hernández, pudieron disfrutar de la magnífica cocina, y del excelente trato, con el que Toni y Pepi suelen obsequiar a sus clientes.
Una gran iniciativa que puede hacerse extensiva, por parte de otros establecimientos, para el próximo año pues, sin entrar en detalles, estos muchachos se merecen un reconocimiento por parte de la población debido al desinteresado trabajo que realizan, a pleno sol, sin esperar nada a cambio.



