La Troya “de la piscina” (o “de ahora”) en su 2+50 aniversario:1973-1975-2025
Tras la Guerra Civil la comparsa había menguado y, ante tal problemática, se pensó hacer un baile que atrajera personal…

En 2025 vamos a celebrar un aniversario que no podemos ni queremos dejar pasar: el 50 Aniversario de la apertura de la Troya “de la piscina”1975-2025. Y no olvidemos que, si bien abrió sus puertas en 1975, se “compró” en 1973 de la mano de nuestro presidente Antonio Hernández Romero “Tono”, amigos, socios y directiva. Hablamos de La Troya que hoy y que desde 1973-1975, disfrutamos en la avenida de Alicante; no hablamos de los antiguos “Puntos de reunión” (1948 y 1949) o Troyas itinerantes que alumbraron las noches festeras 1950-1974 (calles Ferriz, Luciano López Ferrer, Cine Imperial, Mercado de Abastos, Plaza Mayor y Huerto de Caturla).
Mi agradecimiento a los socios que una vez más, con sus recuerdos y papeles, han cotejado y ceñido mi información para que se ajustase a la realidad histórica más exacta; vivieron el momento y fueron parte intrínseca del mismo. Destaco al maestro en Troya Eugenio Gazabat Fernández, mi tío Antonio Arnedo de Ves, Alejandro Jiménez Navarro (presidente 1971-1972), Miguel Ángel Sánchez Navarro (asesor legal de la comparsa durante décadas), así como a los hijos de “Tono”, Rodolfo y Jorge Hernández Azorín. Y por supuesto a don Faustino Alonso Gotor por su indispensable obra escrita sobre nuestra comparsa; su consulta es necesaria y obligada.
En los años 40 y tras la Guerra Civil 1936-1939, las necesidades eran infinitas y la comparsa, tras el boom anterior a la guerra, había menguado; ocho viejos (“el Gato”, “el Sastre”, “Pimiento”, “Rasina”, “Zumba”, “Mandil”, “Morrudo” y “el Blanco”) y unos cuantos jóvenes. Ante tal problemática se pensó hacer un baile que atrajera personal y ahí radica… su vital razón de ser. Como los “Puntos de reunión”, sobre todo el de 1949 con apoyo de la comparsa, funcionó bien en cuanto a la afluencia de público, la comparsa pensó hacer un baile más elaborado al estilo de las Barracas de Alicante, llevándose a la práctica en 1950: la “Barraca de la comparsa de Estudiantes”. Don Fernando Ruiz dijo que aquello parecía “La casa de la Troya” y de ahí a La Troya fue un suspiro. “En los franceses” siguió con entrada libre y gratuita en 1951-1952, no haciéndose en 1953 y mudándose a Luciano López Ferrer en 1954 con entrada de pago.
El primero que mencionó la posibilidad de adquirir un terreno en propiedad para montar una Troya fija fue en 1969 don José Fernando García Cervera, presidente 1969-1970 y visionario del proyecto “En propiedad”; tanto ir y venir de locales más las quejas del Ayuntamiento en relación a la Plaza Vieja (lugar de tránsito, mercado, etc.), incertidumbres y gastos repetidos anuales, apuntó a tener una Troya en propiedad y aquí es donde apareció García Cervera al hacer bandera de “la piscina del caracol”. Además, era propiedad de don Salvador Pérez-Marsá, padre de nuestro famoso cabo “Chimo Pérez”. Lo de “La piscina” le viene dado porque en la zona alta o “de arriba” del mencionado terreno, originariamente había una balsa de riego que posteriormente la familia Pérez- Marsá adecuó como zona de recreo familiar o “piscina”; sus dimensiones eran 25x25 metros.
En la Junta General Ordinaria del 4/10/1972, cesó Alejandro Jiménez Navarro y se presentó Gaspar Ferriz López “Gasparico el del caballo” (Troya). Ante esta situación García Cervera, Faustino Alonso Gotor y Fernando Cortés Porta presentaron a Antonio Hernández Romero “Tono”… que ni estaba en la junta y ni siquiera sabía que sus buenos amigos lo habían presentado. Se votó, “Tono” salió elegido y el tridente tuvo que llamarlo para comunicarle que había sido elegido presidente de la comparsa: su sorpresa fue monumental. Me permito renombrar a los primeros cuatro espadas de la futura La Troya “de la piscina”: “Polsagueras”, Faustino, Cortés y “Tono”.
Decía don Faustino sobre “Tono” que “su primer año festero 1972-73 se puede definir como el de la compra de la piscina”; junto a García Cervera y a título particular, iniciaron los primeros contactos para comprar una Troya… pero que todavía no sabían cuál sería (La Ponderosa y el Huerto de la Puncha). Lo cierto y real es que al final se compró “la piscina” a doña Elisa Hernández Valdés el 19 de julio de 1973 con el abogado don Raimundo Lobregad Candel y tres compradores: Antonio Hernández Romero, Fernando Cortés Porta y José Postigo Ranea. Luego vendría todo un plan de pago, dos letras, una póliza, las “tarjetas” y un largo etcétera que terminaría con su inauguración “íntima” el 12 de agosto y general el 14 del mismo mes.
Dos apuntes finales por ahora… Para poder legalizar “la piscina” como propiedad de la comparsa, la misma tuvo que darse de alta como asociación a 3 de octubre de 1979 en Gobierno Civil con sus estatutos oficiales, etc. y se redactó una escritura de compraventa que se firmaría el 19 de noviembre de 1979; el grueso de los documentos oficiales los hizo el socio Miguel Ángel Sánchez Navarro y en la escritura también intervino Miguel López Bañón. Estamos ante un tema legal, la compra oficial de 1979, sobre el que volveremos en 2026 para conocer todos sus entresijos de la mano de sus principales protagonistas.
Por último, la idea resultante de todo esto que atisbo a veces que con ilusión y trabajo o mejor diría que con mucha ilusión y mucho trabajo, lo que de primeras pueda parecernos un sueño inalcanzable, si lo perseguimos ciegamente acabará por hacerse realidad… al hacerlo nuestro.
Sólo hay, por tanto, que perseguir nuestros sueños… y La Troya fue uno de ellos.
FELICIDADES A LA TROYA “DE LA PISCINA”
POR SUS PRIMEROS 50 AÑOS DE VIDA FESTERA… ¡¡¡ Y A POR OTROS 700!!!
Por: JOSÉ VICENTE ARNEDO LÁZARO. El cronista estampillado de la peña El Cinquico Pelao “por lo que dure la campaña”. Socio de las comparsas Estudiantes y Bando Marroquí


