Fiestas

Las Fiestas del Medievo vuelven a imponerse a los elementos

Ni la lluvia ni el frío logran frenar las ganas de diversión de los asistentes ni el encanto de un evento cada vez más especial

En una edición, como las dos últimas, que hemos pasado mirando al cielo y a las predicciones meteorológicas, sobre todo por la lluvia, que afectó especialmente a la jornada del viernes, las Fiestas del Medievo han demostrado que están en muy buenas manos, con una organización ágil, capaz de reaccionar y buscar alternativas, y un público comprensivo e implicado que sigue llevando a la celebración en volandas.

Esos detalles, que pasan desapercibidos para el gran público, no hacen sino mejorar algo que ya es de por sí muy grande, y que además se ve potenciado por esos destellos que van más allá de la propia festividad, como las continuas apelaciones a la historia y la tradición de un barrio origen de nuestra ciudad y cuna de muchos de nuestros vecinos, y que sin olvidar sus raíces sigue apostando por su renovación, modernizando sus infraestructuras y atrayendo a un número cada vez mayor de nuevos residentes, un éxito colectivo que no se explicaría sin la implicación y el trabajo voluntario de los vecinos y amigos del barrio.

Algo que se encargó muy bien de recordar el pregonero, Feike Veldman, que dio el mejor pistoletazo de salida posible a la celebración con una intervención que, huyendo de solemnidades, nos trajo humor y risas a raudales.

Más actividades, más calles, más grupos, más gente…

Desde la Plaza de Santiago hasta la Plaza de Biar, recorriendo la Iglesia de Santa María, la Plaza de la Tercia, la Ermita de San José, el Castillo, Santa Bárbara o la calle la Rambla, hemos encontrado a lo largo del fin de semana un gran número de actividades, como cuentacuentos, representaciones medievales, espectáculos de magia, juegos, torneos de lucha, conciertos, representaciones teatrales, talleres, así como numerosos stands de comercio, artesanía, tascas y alimentación, entre otros, que han ofrecido a los asistentes la posibilidad de sumergirse durante dos días y medio en el privilegiado entorno medieval que solo las calles del casco histórico de Villena y sus hospitalarios e implicados vecinos ofrecen.

Además, las Fiestas del Medievo siguen consolidando espacios y actividades, con los conciertos de la explanada del Castillo más que asentados –lástima la suspensión de la actuación de Distillery el viernes– y una espectacular y cada vez más grande batalla de las lechugas, un acto que con apenas unos años de vida (y tras la inclusión de la nueva fórmula con dos bandos hace tres años) se ha convertido por derecho propio en una de las estrellas de un evento que sigue acumulando actividades, servicios y visitantes en la zona otrora más degradada del barrio, espacio que muestra un increíble potencial por el que definitivamente vale la pena apostar, como también vale la pena apostar por las propuestas de Los Juglares del Lute, divertidas, diferentes, rompedoras y siempre emocionantes, o actos tan entrañables como la Presentación de los Infantes.

Una de cal y una de arena

Mención especial merecen la gran cobertura mediática que sigue suscitando el evento, el cada vez mayor número de visitantes que ha recibido nuestra ciudad, españoles y extranjeros, que han podido disfrutar de visitas guiadas en inglés; el elenco de fotógrafos, creadores de contenido y participantes en el concurso de vídeo que ha tomado nuestra ciudad –y las redes sociales– este fin de semana, así como que la participación de grupos es cada vez mayor (y mejor, puesto que año tras año se superan en la ambientación de sus respectivos espacios y en su integración en el evento mediante la normativa sugerida por la organización) y era una gozada ir de local en local disfrutando de unas Fiestas del Medievo que son, ante todo, unas auténticas fiestas populares que cualquiera puede disfrutar, si es desde dentro, mejor, porque la camaradería y convivencia que se vive entre locales, vecinos, artistas y mercaderes es excelente, sin duda alguna lo que marca la diferencia entre estas Fiestas y los mercados organizados por empresas (cobrando en muchos casos cientos de miles de euros) o ayuntamientos.

No obstante, y en este sentido, hay que añadir algo en el debe: no haber podido disfrutar de un lugar tan emblemático como la Bodega del Caracol a causa de las trabas burocráticas que se han encontrado este año sus responsables. Ojalá impere la sensatez y se pueda encontrar una solución válida para todos con vistas a próximos eventos.

Eventos sin alma o una fiesta hecha con el corazón, esa es la diferencia, y ese es el motivo, entre otros, por el que el Medievo sigue atrayendo cada vez a más participantes y visitantes y gozando de una presencia mediática al mayor nivel, apariciones que quedan registradas y que certificarán dentro de unos años, si finalmente se opta por sacar adelante este objetivo, que realmente estamos hablando de unas fiestas de Interés Turístico Nacional.

En definitiva, y a falta de valoraciones oficiales, que llegarán en unos días, solo queda dar las gracias a todas las personas implicadas, año a año, esta auténtica y maravillosa locura medieval, que pueden disfrutar en la galería fotográfica más completa, gentileza de Villena CuéntameEnhorabuena a quienes lo hacen posible.

Fotos: Villena Cuéntame

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