Los desperfectos de la Avenida de la Constitución vuelven a evidenciar la mala ejecución de las obras
El Partido Popular critica que el equipo de gobierno intente presentar como un preparativo festero lo que constituye una nueva muestra de la deficiente ejecución de las obras

En Villena, la llegada de septiembre se reconoce en multitud de pequeños detalles. En las casas se ultiman los arreglos de los trajes, se encargan las pastas, se preparan los balcones y se apuran los últimos preparativos antes de comenzar nuestras Fiestas de Moros y Cristianos. También la ciudad se transforma: se engalanan las calles, se instalan las tribunas y todo se prepara para vivir los días más importantes del año.
Sin embargo, este año el Gobierno municipal ha querido incluir -según su comunicado- entre esos “preparativos festivos” el levantamiento de varios pasos de peatones de la Avenida de la Constitución.
Lo que inicialmente iba a ser una reparación puntual de unos adoquines ha terminado revelando un problema mucho mayor. Al levantarlos, se ha comprobado que el estado de la obra era peor de lo esperado y que ahora es necesario asfaltar provisionalmente la zona, con prisas y a pocos días del comienzo de las Fiestas, para volver a realizar una actuación mucho mayor después.
Pese a ello, el concejal responsable ha pedido que se entienda esta actuación como “una previa más de Fiestas, igual que una poda o la instalación de tribunas”.
Desde el Partido Popular consideramos que levantar unos pasos de peatones porque una obra prácticamente nueva ya presenta desperfectos no es ningún preparativo festero. Es una nueva muestra de improvisación, de mala ejecución y de la pésima gestión que ha acompañado a la remodelación de la Avenida de la Constitución desde el primer momento.
Estamos hablando de una actuación que costó mucho más dinero de lo previsto, que llegó a triplicar su plazo de ejecución y que provocó enormes perjuicios a comerciantes, vecinos y visitantes. Una obra cuyo resultado visible ya presentaba importantes deficiencias y que ha generado numerosas quejas.
Ahora comprobamos que los problemas no se limitan únicamente a aquello que se aprecia a simple vista. Lo que hay bajo los adoquines tampoco parece encontrarse en las condiciones que cabría exigir a una obra de esta envergadura y prácticamente recién estrenada.
Y, una vez más, el Gobierno municipal responde poniendo parches, actuando con prisas e intentando restar importancia a lo sucedido. En lugar de explicar por qué se han producido estos desperfectos y explicar cuánto va a costar, pretenden convencernos de que se trata de algo tan normal como podar los árboles o instalar las tribunas.
No lo es.
Los vecinos merecen conocer qué ha fallado, qué alcance real tienen las deficiencias detectadas y si se va a revisar el conjunto de la obra para evitar que sigan apareciendo nuevos problemas.
La Avenida de la Constitución no puede convertirse en una sucesión permanente de parches sobre una obra mal ejecutada. Mucho menos después del coste económico que ha tenido y de todos los perjuicios ocasionados durante su interminable ejecución.
Al Gobierno municipal solo le falta ya incluir el asfaltado provisional entre los actos de la programación festera y recomendarnos una playlist de canciones para las Fiestas. Al más puro estilo Pedro Sánchez ante los problemas.
Pero, detrás de la ocurrencia y de los intentos por quitarle importancia, hay una realidad difícil de esconder: una obra prácticamente recién terminada ya está demostrando sus primeros desperfectos, y no es la primera vez que ocurre tras la deficiente supervisión del Equipo de Gobierno durante su ejecución.

