Más allá del oro: la gran oportunidad de Villena tras la sombra
Por paradójico que resulte, el indignante suceso ha logrado algo que décadas de campañas publicitarias no consiguieron: situar el nombre de Villena en las portadas y telediarios de medio mundo

El vacío en las vitrinas del MUVI ha dejado un eco amargo en el corazón de nuestra ciudad. El asalto cometido contra el Tesoro de Villena ha provocado estupor, preocupación e indignación a partes iguales. Ante la falta de pronunciamientos oficiales en estas primeras semanas sobre los pasos a seguir o el rumbo promocional que adoptará Villena, es fácil caer en el desánimo o en la parálisis. Sin embargo, la historia demuestra que tras las grandes pérdidas culturales no siempre viene el olvido; a menudo, surge una fuerza inesperada capaz de transformar la tragedia en una oportunidad histórica.
Por paradójico que resulte, el indignante suceso ha logrado algo que décadas de campañas publicitarias no consiguieron: situar el nombre de Villena en las portadas y telediarios de medio mundo. Hoy, la prensa nacional e internacional habla del valor incalculable del tesoro de Villena. El foco mediático global ya está sobre nosotros. La pregunta decisiva no es qué nos han quitado, sino qué vamos a hacer con la atención del mundo.
Quienes piensen que la ausencia física de las piezas acaba con nuestro atractivo cultural olvidan los precedentes de la historia del arte y del patrimonio global:
-
El Museo Isabella Stewart Gardner de Boston (EE. UU.): En 1990 sufrieron el mayor robo de arte de la historia, perdiendo piezas maestras de Rembrandt y Vermeer. ¿Qué hizo el museo? En lugar de cerrar o esconder la tragedia, dejó los marcos vacíos colgados en sus paredes. Hoy, esos marcos vacíos son un icono internacional, un espacio de reflexión que atrae a miles de visitantes al año fascinados por la historia y por la dignidad con la que la institución abrazó su memoria.
-
La Mona Lisa y el Museo del Louvre (París): En 1911, la Gioconda era una pintura admirada por eruditos pero lejos de la fascinación masiva. Su robo a manos de Vincenzo Peruggia y su ausencia durante dos años llenaron los periódicos del planeta. Cuando la obra reapareció, se había convertido en el icono mundial que es hoy. El robo no destruyó el mito: lo creó.
-
El incendio de Notre-Dame de París (2019): El devastador incendio que sufrió la catedral parisina parecía el fin de un símbolo secular. Sin embargo, la tragedia generó una ola inédita de atención mediática global, solidaridad internacional y una redescubierta devoción turística que convirtió a Notre-Dame en un fenómeno patrimonial más fuerte y visible que nunca.
-
La moneda de oro "Big Maple Leaf" del Museo Bode (Berlín, 2017): La sustracción de una pieza gigante de oro puro de 100 kilos de peso conmocionó al mundo entero. La moneda nunca fue recuperada, pero el eco del suceso proyectó la imagen del Museo Bode a escala global, convirtiendo el caso en documentales, libros y un permanente motivo de interés para los visitantes.
Villena no se ha quedado vacía. Los ladrones se llevaron objetos de oro, pero no se llevaron nuestra historia ni la riqueza de nuestro patrimonio.
El MUVI custodia una réplica de una fidelidad técnica extraordinaria, pero, sobre todo, conserva en sus salas tesoros originales de incalculable valor histórico que no sufrieron el expolio: el extraordinario Tesorillo del Cabezo Redondo, la Arracada de la Condomina o la ingente colección de vestigios arqueológicos que explican miles de años de vida en el valle del Vinalopó. El relato sigue aquí. La ciencia, el estudio arqueológico y el valor identitario de nuestro
patrimonio permanecen intactos. Para que este relato continúe, es fundamental que tanto la concejalía de cultura como la dirección del MUVI reaccionen con celeridad y visión estratégica. No basta con lamentar lo ocurrido o esperar acontecimientos; la gestión cultural exige ahora una búsqueda activa e inmediata de ideas, alianzas e iniciativas creativas que redefinan nuestra propuesta museística.
Es el momento de actuar con audacia y sin complejos. El silencio institucional debe dar paso a un relato de orgullo. Reabrir las puertas del MUVI con la cabeza alta, reinventar el discurso museográfico, explicar al visitante el valor real de lo que permanece y mostrar al mundo la resiliencia de una ciudad que es mucho más que sus vitrinas.
Nuestra oferta no empieza ni acaba en el oro: la majestuosidad del Castillo de la Atalaya, la belleza de nuestro casco histórico, la magnificencia gótico-renacentista de la Iglesia Arciprestal de Santiago, nuestra gastronomía y nuestra gente forman un ecosistema cultural inexpugnable.
Aparezcan o no las piezas originales, y caigan o no los culpables, nadie puede robar la identidad de un pueblo. El oro nos dio a conocer al mundo en 1963; la forma en que nos levantemos hoy demostrará que el verdadero e insustituible tesoro de Villena siempre fuimos nosotros.
Por: Pablo Domene García


Ahh pues qué bien por Villena, que se oiga su nombre por una enorme incompetencia. Para el patrimonio de la humanidad sigue siendo una desgracia.
Creo que el problema está en que muchos siguen pensando que el tesoro de Villena es eso, de Villena. La realidad es que no, un conjunto de ese valor arqueológico es patrimonio de todos y todas. Y no, su pérdida no queda «compensada» por el hecho de que el nombre de un pueblucho aparezca en los telediarios internacionales por no haber sabido (o tenido la financiación suficiente para) evitar esta catástrofe. Con todo el respeto al pueblo, que después de esto tu principal preocupación sea que las instituciones no han establecido una hoja de ruta clara para la promoción de Villena es de lo más paleto que he escuchado en mucho tiempo, y sobre todo, demuestra una falta de sensibilidad frente al patrimonio absoluta. Está claro que quien escribe esto, por muy de Villena que sea, no tenía la menor idea de lo que representaba el tesoro.
Muchos que ahora criticáis esa negligencia o dejadez y pedís dimisiones, seguro que ni conocían la existencia de ese Tesoro ni habían ido a visitarlo; y seguro que nisiquiera se saben la historia. Y los que fueron a verlo y pensaron que corría peligro porque veian que la seguridad era insuficiente… ¿por qué nadie trasladó esa preocupación a los que se encargaban de su custodia? Porque cualquier ciudadano de a pie puede proponer ideas a los trabajadores del museo y al Ayuntamiento. Pero ahora esto está lleno de entendidos en seguridad.