Mejor con el trasero
Los libros se escriben con el trasero, es decir: echando horas en la silla y delante del teclado del ordenador
Javier Reverte en Corazón de Ulises, cuando el joven Étienne Le Roux le pide consejo para elaborar un libro, contesta: —Leer todo lo que puedas, escribir mucho, todos los días si es posible, y echar horas sentado delante del papel. Los libros se escriben mejor con el trasero que con los sentimientos.
Esto insistiendo en lo que había afirmado antes: Los libros se escriben con el trasero, es decir: echando horas en la silla y delante del teclado del ordenador.
Sin marginar los sentimientos a la hora de escribir, sobre todo cuando pretendo hacer de las palabras poesía, tomo buena nota de la recomendación del viajero Reverte: leer, leer todo lo que pueda y escribir, escribir mucho.
Esto último parece perogrullada por la evidencia de que para escribir un libro hay que escribir mucho. Pero en ese mucho escribir yo veo, sobre todo, lo mucho que se desecha escribiendo mucho. Pero que mucho. Papeleras llenas.

