Cita con las Citas

Nunca seré un buen activista

No tolero las aglomeraciones, ni los tópicos propagandistas, ni las consignas, ni los gritos de arenga, ni la obediencia disfrazada de rebeldía…

Hoy bebo en el libro Encrucijadas de José Luis Zerón Huguet, poeta y escritor oriolano, diario continuación de A salto de mata. Si éste, publicado por Frutos del Tiempo y recientemente convertido en película dirigida por Carlos Escolano, recogía las entradas de 2008 hasta 2016; Encrucijadas, publicado por Polibea, atiende las anotaciones de 2016 hasta 2019. Volúmenes ambos que por muchos motivos resultan delicia.

En Encrucijadas, en el apunte que cierra la primera de las cuatro partes del libro afirma Zerón: Lo admito: nunca seré un buen activista porque no tolero las aglomeraciones, ni los tópicos propagandistas, ni las consignas, ni los gritos de arenga, ni la obediencia disfrazada de rebeldía, ni las pancartas, ni el ruido tragicómico de las manifestaciones. No sé si soy un egregio (en el sentido más etimológico del término: fuera del rebaño), un outsider, o solamente alguien que duda porque reflexiona. Pero mis hechos han demostrado (o eso creo) que no soy un insolidario, ni tampoco un individualista cobarde y egoísta. Conociendo a Zerón certifico que ni insolidario, ni individualista cobarde y egoísta.

En un párrafo anterior al citado, identificándose con Mihail Sebastian, José Luis Zerón confiesa que recela de las ideologías cuando tratan de imponerse; y que desconfía de las causas con mayúsculas que no ven más allá de las propias apariencias; como de los activismos que coartan el debate y se ideologizan.

Causas que terminan engullidas por el consumismo. Y también dice que le asustan los eufemismos y neolenguajes ideados por los dueños del sistema para manejarnos mejor. Y que teme a las masas. Y que antes de emitir un juicio de valor, medita mucho. Y que si definitivamente decide implicarse en alguna causa es por creer en ella, no determinado por el discurso dominante.

Aplaudo la actitud del amigo poeta porque ya tiempo que, incómodo ante cualquier folklore adocenado, me desagrada quejarme de lo que me indican que me tengo que quejar, como gritar lo que me dicen que tengo que gritar, como de llorar lo que me condicionan que llore. Sí, ya tiempo que fuera de todo rebaño administro mis quejas y mis gritos contra lo que yo quiero. Y por lo que yo creo y quiero, mis lágrimas.

(Votos: 8 Promedio: 4.5)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible.

La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Tienes toda la información de privacidad en nuestra página de política de privacidad y política de cookies.