Penaltis y épica en Monóvar: el Vilena CF sobrevive en la Nostra Copa
Vilena CF avanza en la Nostra Copa tras un 4-4 y penaltis dramáticos ante Monóvar Fusión, en un duelo lleno de emoción y épica

El fútbol regional tiene esa virtud de condensar, en apenas noventa minutos, toda la crudeza y la belleza del juego. El Vilena CF lo experimentó este fin de semana en Monóvar, donde un empate a cuatro goles frente al combativo Monóvar Fusión desembocó en una tanda de penaltis que acabó dictando sentencia. El club villenense, sostenido en los goles de Rocky —autor de un hat-trick memorable— y David, terminó avanzando en la Nostra Copa tras superar la presión desde los once metros.
La cita, que en otras circunstancias habría pasado inadvertida, generó una expectación poco común. No solo en la comarca del Alto Vinalopó, sino también en foros digitales y en plataformas de casas de apuestas deportivas, que han encontrado en torneos como este una vía positiva para acercar al gran público a la emoción del fútbol local. Lo que en apariencia es un cruce menor, se convierte gracias a esa combinación de incertidumbre y pasión en un espectáculo capaz de atraer miradas mucho más allá de su entorno inmediato.
Una montaña rusa de goles
El partido fue, en esencia, un ejercicio de resistencia emocional. El Vilena golpeó primero y con fuerza, gracias a la inspiración de Rocky, que se erigió en héroe al firmar tres tantos de oportunismo y olfato goleador. David amplió la cuenta en un duelo que parecía encarrilado para los visitantes. Pero el Monóvar, pese a militar en una categoría inferior, se negó a bajar los brazos. Su respuesta fue tan contundente como inesperada: aprovecharon cada desajuste defensivo y acabaron igualando un marcador que llegó a reflejar un vibrante 4-4.
La sensación en el campo era la de estar presenciando algo más que un encuentro de copa autonómica. Hubo nervios en la grada, protestas en los banquillos, carreras interminables en busca de un balón imposible. Fue, en definitiva, un recordatorio de que la épica no entiende de presupuestos ni de focos televisivos.
La ruleta de los penaltis
Con el empate consumado, la tensión se trasladó a los once metros. La tanda de penaltis, esa frontera psicológica que separa la gloria del fracaso, se resolvió a favor del Vilena gracias a la serenidad de sus lanzadores y a la intervención decisiva de su guardameta, que detuvo un disparo clave. El júbilo se desató entre los jugadores, que celebraron con rabia contenida el pase a la siguiente ronda, conscientes de que habían estado al borde del precipicio.
Más que una victoria
Para el Villena, la clasificación tiene un valor doble. En lo deportivo, asegura continuidad en una competición que la Federación Valenciana ha impulsado con éxito para dar visibilidad a los clubes modestos. En lo emocional, sirve de estímulo para un grupo que necesita victorias de este calibre para reforzar su confianza.
También el Monóvar Fusión salió reforzado, pese a la eliminación. Su actitud combativa y su capacidad de respuesta ante un rival de mayor entidad merecieron el reconocimiento de los presentes. Hubo aplausos sinceros desde la grada local cuando terminó la tanda, un gesto que refleja la esencia del fútbol regional: rivalidad en el césped, respeto fuera de él.
El contexto de la Nostra Copa
La Nostra Copa, de reciente creación, se ha convertido en un escenario propicio para estas historias de superación. Al ser un torneo a partido único, cada eliminatoria concentra una tensión especial. No hay margen para especular: o se gana en noventa minutos o se sobrevive en la prórroga y los penaltis. Esa dinámica permite que cualquier equipo, independientemente de su categoría, pueda soñar con la gesta.
El Vilena, con más de un siglo de historia a sus espaldas y con La Solana como escenario habitual de sus tardes de fútbol, sabe que estos partidos alimentan la conexión con su afición. En un contexto donde la rutina liguera puede volverse áspera, una victoria en circunstancias épicas actúa como catalizador de ilusión.
Mirando hacia adelante
Ahora, el club espera rival en la siguiente ronda. La Federación será la encargada de marcar el camino, y la incógnita genera expectación entre los seguidores. Sea cual sea el adversario, el Villena afrontará el reto con la certeza de haber demostrado carácter, gol y capacidad de resistencia.
Porque lo ocurrido en Monóvar no fue un simple triunfo por penaltis. Fue la confirmación de que, incluso en el fútbol regional, la épica está al alcance de cualquiera. Y que, a veces, basta con una noche de goles, errores y valentía para recordar por qué este deporte sigue siendo una máquina imbatible de emociones colectivas.

