PROFESPORT: Osteoporosis, El ladrón silencioso

En la actualidad 3,5 millones de personas padecen Osteoporosis en nuestro país. Siendo un problema global (200 millones en todo el mundo), además de la segunda causa de ingreso en los hospitales después de los problemas cardiovasculares, la ratio continúa en aumento. ¿Qué está sucediendo?, ¿en qué medida podemos ponerle freno?
La Osteoporosis se caracteriza por una disminución del contenido de minerales en los huesos, lo cual causa porosidad ósea. Dicho fenómeno no manifiesta síntomas, pero se va desarrollando de forma sigilosa. Principalmente se debe a dos causas: 1) No adquirir un adecuado pico de masa ósea en la adolescencia. 2) Perder dicho pico de masa ósea de forma más acusada después de la menopausia. Hemos de saber que actualmente contamos con la densitometría ósea, técnica a la que nos podemos someter para conocer el grado de osteoporosis en los centros hospitalarios, si la hubiera.
La prevención y tratamiento de la osteoporosis debemos enfocarlas desde una perspectiva multidisciplinar. Debe de existir una estrecha colaboración entre el profesional médico, el nutricionista y los profesionales del ejercicio físico (licenciados) ¿Sabían ustedes que el simple hecho de hacer ejercicio aeróbico para prevenir la enfermedad podría no ser suficiente?, ¿o que la mitad del calcio que una persona ingiere no acaba siendo aprovechado para mineralizar el hueso?
Nutricionalmente hablando, es de vital importancia la biodisponibilidad de los alimentos, es decir, las posibilidades de asimilación del Calcio por el organismo. Por ejemplo, existen alimentos que contienen calcio pero además oxalatos, y van a condicionar esa biodisponibilidad del mineral. En este sentido, los productos lácteos se caracterizan por su riqueza en Calcio, además de una buena absorción. También es fundamental la ingesta de dos vitaminas muy importantes, como son la C y la D. Esta última juega un papel crucial, contribuyendo a mantener los niveles normales de Calcio y Fosfato en sangre, a través de un aumento de su absorción en el intestino y de su reabsorción en el hueso.
El papel del ejercicio físico es primordial para poder frenar la Osteoporosis, incluso revertir el proceso. Estudios recientes han demostrado que la respuesta ósea depende de las características de la actividad. Las actividades de larga duración son menos osteogénicas que las de menor duración y mayor intensidad. Caminar rápido apenas provoca adaptaciones sobre la densidad ósea lumbar y femoral, pero sí la carrera, ya que hay mayor impacto unido a la tracción.
¿Qué quiere decir todo esto? El entrenamiento con cargas es el que produce un aumento significativamente mayor de la densidad ósea. Podemos trabajar con el propio cuerpo, tensores, pesos libres o máquinas de musculación. Para hacernos una idea el objetivo sería trabajar con una intensidad del 70-80%, y unas 12 repeticiones, ejecutando ejercicios que implican grandes grupos musculares y priorizando caderas y columna.
Debemos recordar que la clave está en la adecuación, asiduidad y eficacia de los ejercicios. El origen de la Osteoporosis no está pues en la falta de movimiento, sino en la ausencia de tensiones de carga sobre el hueso.



