Profesport: Tú también eres responsable. Capítulo I

La práctica deportiva, y por ende la salud, son responsabilidad de todos. Tú, que eres entrenador; tú, monitora; tú, profesor; tú, maestra; tú, padre; tú, madre; tú, tutor; tú, concejal; tú, director; tú, del AMPA; tú, del Consejo Escolar; tú, villenense.
La OMS define la salud no como la simple ausencia de enfermedades o afecciones, sino como el estado de completo de bienestar físico, mental y social. Los agentes sociales encargados de promover la salud individual y colectiva, y ya no sólo de fomentar la atención sanitaria, tenemos una responsabilidad fundamental en la prevención y fomento de ese bienestar.
Pero, ¿por dónde empezar? El recién nacido. Los especialistas recomiendan masajear y movilizar todas las partes del cuerpo del bebé. La parte afectiva y la parte motriz juegan un papel fundamental. Colocarlos en diferentes posiciones, estimulándolos continuamente, va a favorecer su desarrollo motor. Con precaución debemos, como padres, que los bebés y los niños tengan tiempo y espacio para poder desenvolver su motricidad, y así conseguiremos no sólo que madure el cerebro y sus conexiones, sino establecer la base para futuros aprendizajes. Por ello, si un bebé o un niño no lleva un desarrollo motor acorde a su edad, en lugar de sobreprotegerlo, hay que estimularlo mejor y más tiempo, sin obsesionarse. Los primeros años son cruciales para el resto de nuestras vidas.
A partir de los 6 años podemos encontrar niños activos y niños menos activos físicamente (los menos). Los primeros no tendrán problemas de salud mientras con el tiempo sigan haciendo deporte. Normalmente sus padres los suelen apuntar a algo para que desempeñen sus cualidades. Ojo con la especialización precoz en un deporte. Pero los no-activos seguirán necesitando una base motriz, a pesar de que no se sientan tan realizados. En poco tiempo su desempeño motor tendrá mucho que ver con su autoestima, su imagen corporal y su capacidad para relacionarse con los demás, aspectos fundamentales de su salud no sólo física, recordemos.
En la etapa secundaria, 12 años, comienzan a plantearse que el deporte no es sólo un juego. Es salud, rendimiento, autorrealización, amistad Los jóvenes que no se sienten realizados a través de la práctica deportiva, necesitan: 1.- Que los padres se preocupen y prediquen con el ejemplo, haciendo deporte e implicando a sus hijos en actividades físicas. 2.- Que el docente de educación física le valore y le anime a hacer deporte porque es bueno para su salud y no les discrimine por su falta de habilidad ni les compare con los demás, sino que les muestre el camino y haga entender que no todo es deporte, sino que hay actividades físicas que son saludables y no tienen que ver con la habilidad. 3.- La afinidad con sus compañeros y amigos en este sentido que refuerce esta motivación.
La habilidad, pues, ya no es lo importante. Es la oportunidad que tengo para moverme, relacionarme, disfrutar, aprender y valorar que lo verdaderamente esencial cuando termine los estudios básicos es que un adolescente se sienta capaz de hacer ejercicio físico y además valore que es necesario realizarlo durante toda la vida, como expone el Journal of Teaching in Physical Education.





