Cartas al Director

Sesenta años a salvo y cuatro minutos para perderlo: ¿quién responde por el Tesoro de Villena?

El primer golpe nos lo dieron los ladrones. El segundo sería permitir que nadie responda por las decisiones que hicieron posible que aquello que durante sesenta años estuvo a salvo dejara de estarlo

Soy Alfonso Calvo Tomás, natural de Villena y residente en Zaragoza desde hace más de treinta años. Aunque la distancia me separa físicamente de mi pueblo, nunca me ha separado de él, de sus gentes ni de aquello que forma parte de nuestra identidad.

En mi caso, además, mi relación con el Tesoro de Villena es especialmente personal. El Tesoro fue descubierto en 1963 por José María Soler García, mi tío Pepe, primo hermano de mi abuela. Desde niño he vivido ese descubrimiento como algo especialmente cercano a mi familia. Recuerdo incluso que, siendo pequeño, tuve el privilegio de tener el Tesoro en mis propias manos. Por eso, para mí, lo ocurrido estos días no es simplemente la noticia del robo de unas piezas arqueológicas que aparece en los periódicos. Es una pérdida que siento profundamente, porque hablamos de una parte de nuestra historia y también de una parte de la historia de mi propia familia. Por eso escribo estas líneas desde la indignación, pero también desde una enorme tristeza. Nos han robado una parte esencial de Villena.

El Tesoro de Villena es mucho más que un conjunto de piezas arqueológicas. Con más de 3.000 años de antigüedad, constituye una de las grandes joyas de nuestro patrimonio histórico y uno de los símbolos más importantes de nuestra ciudad. Es una parte de nuestra historia que recibimos de nuestros antepasados y precisamente por eso me resulta tan difícil aceptar lo que ha ocurrido. Durante aproximadamente sesenta años, el Tesoro estuvo custodiado y permaneció a salvo mediante sistemas de máxima seguridad. Primero en instalaciones especialmente protegidas y posteriormente en una cámara bancaria. Se exhibía en determinadas ocasiones y después volvía a quedar bajo custodia, según el compromiso alcanzado entre el Ayuntamiento de Villena y Patrimonio Nacional para su permanencia en nuestra ciudad como me contaba mi padre, miembro fundador de la Fundación José María Soler.

Durante todos esos años, con independencia de quién gobernara, el Tesoro permaneció allí. Seguro. Sesenta años. Sesenta años en los que nadie consiguió llevárselo. Hasta ahora.

En 2024 se produjo un cambio fundamental: el Tesoro auténtico pasó a exponerse de forma permanente en el nuevo MUVI. Y aquí es donde, como villenero, no puedo evitar preguntarme: ¿incumplimos nuestro compromiso? ¿Era realmente necesario?, porque Villena tenía una alternativa. Tiene una réplica exacta del Tesoro, realizada en 1981 por restauradores del Museo Arqueológico Nacional. Una réplica que durante años había permitido mostrar nuestra historia en exposiciones, promocionar Villena y acercar el Tesoro a miles de personas sin poner en peligro las piezas originales. Una réplica que también estaba en el MUVI, y que los ladrones no se llevaron.

No era necesario elegir entre enseñar el Tesoro o esconderlo. Existía una tercera posibilidad: conservar el original bajo las máximas condiciones de seguridad y utilizar la réplica para la exposición habitual. Eso es precisamente lo que se había hecho durante décadas. Sin embargo, se decidió exponer los originales. El propio Ayuntamiento anunció en 2024 que el nuevo museo abriría sus puertas con las piezas originales. Y hoy tenemos que afrontar las consecuencias.

No cuestiono que el MUVI dispusiera de medidas de seguridad. Según la información publicada, existían cámara acorazada, sistemas de alarma, sensores, cámaras de vigilancia, sistemas térmicos y sísmicos y cristales de alta seguridad. También se ha informado de que se habían realizado auditorías de seguridad antes de la apertura y que los sistemas fueron revisados nuevamente el pasado 3 de agosto. Pero, por mucho que queramos mirar hacia otro lado, hay un hecho que nadie puede discutir: los ladrones entraron en el museo y, en aproximadamente cuatro minutos, se llevaron gran parte del Tesoro. Por tanto, la discusión no puede limitarse a decir que había alarmas y que estas funcionaron. La pregunta fundamental es otra: ¿Fue correcta la decisión de poner el original en exposición permanente?

Cuando hablamos de una pieza única, de un patrimonio de más de tres mil años que no puede recuperarse fabricando otro igual, la máxima prioridad de cualquier administración debería ser su conservación. La seguridad debería estar por encima de cualquier otra consideración. Y aquí aparecen preguntas que el Ayuntamiento tiene la obligación de responder: ¿Por qué se abandonó el sistema de custodia que había funcionado durante aproximadamente seis décadas? ¿Quién tomó la decisión de trasladar el Tesoro desde su anterior sistema de máxima protección al MUVI? ¿Con qué informes técnicos se tomó esa decisión? ¿Se estudió mantener el original en una cámara de máxima seguridad y exponer permanentemente la réplica? ¿Quién decidió que esa alternativa no era suficiente? ¿Qué condiciones concretas impuso la administración competente en materia de patrimonio para permitir la exposición permanente de las piezas originales? ¿Y se cumplieron todas esas condiciones?

También hay otra cuestión que considero especialmente preocupante. Se ha publicado que la partida presupuestaria específica de “Seguridad y vigilancia MUVI” pasó de 10.000 euros en 2025 a 3.000 euros en 2026, una reducción del 70 %. No afirmo que esa reducción presupuestaria sea la causa del robo. No sería serio hacerlo sin conocer toda la documentación, pero sí afirmo que los ciudadanos tenemos derecho a saber qué dinero se destinó realmente a proteger el museo. Queremos saber cuánto se presupuestó, cuánto se gastó, qué contratos existían, qué servicios de vigilancia se prestaban y si existían otras partidas o contratos que complementaran esa cantidad.

Porque estamos hablando de la custodia de uno de los mayores tesoros arqueológicos de España. Y si había que gastar más dinero para garantizar su seguridad, había que gastarlo. ¿Qué precio tiene proteger un patrimonio que no tiene precio? También queremos conocer las auditorías de seguridad realizadas antes de la apertura del MUVI. Queremos saber qué riesgos detectaron, qué recomendaciones hicieron, qué medidas se exigieron, cuáles fueron ejecutadas y quién certificó que el museo estaba preparado para custodiar el Tesoro. Y, sobre todo, quién asumió la responsabilidad de decidir que el original podía abandonar el sistema de custodia que había funcionado durante décadas.

No estoy afirmando que el alcalde haya cometido un delito. Eso corresponde determinarlo a la Justicia, si procede. Pero sí sabemos que ya se ha presentado una denuncia para que se investigue una posible responsabilidad penal por omisión relacionada con la protección del Tesoro. Una cosa es la responsabilidad penal y otra, muy distinta, la responsabilidad política. La primera corresponde a los jueces; la segunda, a los ciudadanos y a las instituciones. Y esa responsabilidad política, en mi opinión, es ineludible.

El alcalde no puede limitarse a decir, entre sollozos, que los sistemas de seguridad funcionaron o que el robo fue obra de unos delincuentes. Naturalmente que los delincuentes son los responsables directos del robo y deben responder ante la Justicia. Pero una administración pública tiene una obligación previa: custodiar aquello que se le ha confiado. El Tesoro forma parte del patrimonio de Villena y quien la gobierna tiene la obligación de velar por él.

No basta con inaugurar un museo. No basta con presentar el Tesoro como uno de los grandes atractivos turísticos de Villena. No basta con anunciar que el nuevo MUVI expondrá las piezas originales. Hay que protegerlas, y si para ello había que mantenerlas en una cámara de máxima seguridad y enseñar una réplica, quizá esa era la decisión responsable. Porque hay decisiones que pueden ser más populares y hay decisiones que pueden ser más responsables. Cuando se trata de un patrimonio único, yo prefiero la segunda.

Durante sesenta años nadie nos robó el Tesoro. En apenas cuatro minutos nos han robado una parte. ¿De verdad nadie debe asumir ninguna responsabilidad? ¿De verdad nadie tiene que explicar este cambio de criterio? ¿De verdad nadie tiene que responder ante los ciudadanos? ¿De verdad debemos conformarnos con que “los sistemas funcionaron”? Yo creo que no.

Creo que los villeneros tenemos derecho a exigir respuestas. Y creo también que el alcalde, Fulgencio Cerdán, tiene una responsabilidad política que no puede eludir. Por eso, como villenero y como sobrino nieto de José María Soler, considero que debería dar un paso al frente y asumir esa responsabilidad. Quien acepta la responsabilidad de gobernar una ciudad acepta también la obligación de proteger aquello que la ciudad ha recibido de sus antepasados. Durante sesenta años supimos hacerlo, ahora alguien tendrá que explicar por qué dejamos de hacerlo.

Y si no puede explicar de forma convincente por qué se tomó la decisión de exponer los originales, quién la tomó, qué informes la respaldaron, qué alternativas se estudiaron y si se adoptaron todas las medidas necesarias para garantizar su custodia, considero que debería presentar su dimisión.

No estoy pidiendo una condena judicial. No estoy sustituyendo a los jueces. No estoy diciendo que el alcalde sea penalmente responsable del robo. Estoy reclamando algo diferente: responsabilidad política. Porque gobernar significa tomar decisiones y responder por ellas. Especialmente cuando hablamos del patrimonio de todos los ciudadanos.

Pero si políticamente nadie asume nada, si nadie dimite, si nadie responde y todo queda reducido a decir que unos delincuentes fueron muy hábiles, el próximo día 5 volveremos a La Losilla. Habrá alhábega, pasodobles y marchas moras, y Villena volverá a celebrar sus fiestas y a sentirse orgullosa de lo que es y de lo que ha recibido de quienes nos precedieron. Pero entre la música y la pólvora habrá una ausencia que no podremos ignorar: la de una parte de nuestro Tesoro. El primer golpe nos lo dieron los ladrones. El segundo sería permitir que nadie responda por las decisiones que hicieron posible que aquello que durante sesenta años estuvo a salvo dejara de estarlo.

Dentro de sesenta años, nuestros descendientes quizá ya no puedan contemplar muchas de aquellas piezas originales. Pero sí podrán preguntarnos qué hicimos cuando todavía estábamos a tiempo de protegerlas y qué consecuencias tuvo no hacerlo. Como villenero, como sobrino nieto de José María Soler y como alguien que tuvo aquel Tesoro en sus manos cuando era niño, no quiero tener que responder mirando hacia otro lado.

Por: Alfonso Calvo Tomás

(Votos: 58 Promedio: 4.5)

3 comentarios

  1. La pérdida del Tesoro de Villena no tiene justificación , ni escusas , ni nada. Es una pérdida que ha de ponerse en manos de la Justicia y de los responsables políticos, porque beben haber dimisiones ya. No se puede permitir lo ocurrido .
    Esto es un crimen social , sí, un crimen social , un daño irreparable y por tanto deben haber consecuencias y no pocas .

  2. Amigo «Rubio», me alegra saber de ti y que sigues tan vivo como siempre.
    Estate tranquilo, que como la Dama de Caudete no es de oro, sigue aquí..
    Un abrazo.

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