Sin ánimo de dramatizar
La naturaleza no castiga ni compensa, simplemente tiene consecuencias
Nuestro amigo y compañero de carrera Antonio Aledo, catedrático de Sociología en la Universidad de Alicante, recordaba lo que la alcaldesa de Tampa, Jane Castor, vino a decir cuando el huracán Milton amenazaba en la costa oeste de Florida: Sin ánimo de dramatizar, el que se quede, que sepa que va a morir. Síntesis de lo que la alcaldesa advirtió: Puedo decir sin dramatizar en absoluto: si deciden quedarse en una de esas zonas de evacuación, van a morir.
Antonio Aledo lo recordaba reflexionando sobre la importancia de los avisos en la prevención de desastres naturales, siendo consciente de la diversa reacción de la gente ante los clarines de una emergencia; reivindicando al respecto claridad en los mensajes; importando la credibilidad como el tenerlos preparados.
Se ha de saber –dirá Aledo– que si se pierde el tiempo escribiendo, la gente muere. Entonces, advertida sin demoras la ciudadanía, sabiendo lo que le espera, se espera que actúe con responsabilidad. Ciudadanía, autoridades e instituciones.
Lo recordaba y decía Antonio Aledo en un debate celebrado en Alicante en la Sede de la UA en la calle San Fernando el dos de diciembre de 2024. Debate en el que también participaron Enrique Moltó, profesor de Análisis Geográfico, y Antonio Prieto, socio y director de Cota Ambiental (INFORMACIÓN, 3 de diciembre de 2024).
Debate sobre la prevención de desastres naturales. Prevención para evitar o minimizar las consecuencias negativas. Prevención porque… Porque la naturaleza no castiga ni compensa, simplemente tiene consecuencias. Esto último, tomando café en un bar, lo leo impreso en una servilleta. A saber, remedo de lo que declaró el abogado Robert Green Ingersoll: En la naturaleza no hay ni recompensas ni castigos, hay consecuencias.

