Sobre la accesibilidad a la iglesia de Santiago durante las Fiestas
Una fiesta verdaderamente grande no es solo la que llena las calles. También es la que piensa en quienes no pueden recorrerlas

Hoy escribo estas líneas con lágrimas en los ojos, con una tristeza y una indignación que, sinceramente, llevo dentro desde esta mañana.
A las 8:30 se celebraba la misa en Santiago, donde estos días se encuentra Nuestra Señora de las Virtudes, la Patrona de Villena. Mi madre, que está enferma y tiene importantes limitaciones, quería acudir a misa y, sobre todo, poder ver a la Virgen.
En un momento como el que estamos viviendo, marcado por la enfermedad y la dificultad, para nosotros poder asistir a la Santa Misa y estar ante la Virgen no era una cosa más dentro del programa de fiestas. Era una necesidad espiritual. Era poder participar en la Eucaristía, poner ante Dios todo lo que estamos viviendo, pedir fuerzas y encontrar, junto a Nuestra Señora de las Virtudes, un poco de consuelo, esperanza y paz. Pero no hemos podido hacerlo.
Y quiero aclarar algo: no estoy diciendo que se tenga que poder llegar en coche hasta la misma Plaza de Santiago. Entiendo perfectamente que haya calles cortadas y que, en determinados momentos, sea imposible acceder hasta allí.
Pero, ¿de verdad no se puede buscar una alternativa para que una persona enferma pueda llegar, al menos, hasta la Corredera y desde allí acercarse a Santiago? ¿De verdad no puede habilitarse algún acceso para las personas que, por enfermedad, edad o problemas de movilidad, no pueden recorrer largas distancias?
Y lo más triste es que esto no ocurre únicamente hoy, en el primer día de fiestas. Sabemos que durante todos los días de fiestas el pueblo permanecerá cortado y que no habrá posibilidad de acercarse en coche. Ningún día. Y eso significa que, durante todas las fiestas, muchas personas enfermas, mayores o con problemas de movilidad tendrán prácticamente imposible acercarse a Santiago para ver a su Patrona.
Entiendo que Villena está en fiestas, que hay que organizar la ciudad, cortar calles y garantizar la seguridad. Nadie está cuestionando nuestras Fiestas de Moros y Cristianos ni la importancia que tienen para nuestro pueblo. Pero precisamente por eso deberíamos ser capaces de organizarlas sin olvidar a quienes más dificultades tienen.
Porque hay algo que no deberíamos perder nunca de vista: nuestras Fiestas son en honor de Nuestra Señora de las Virtudes.
No puede ser que todo quede subordinado a la fiesta y que, al final, una persona enferma no pueda ni siquiera acercarse a ver a la Virgen cuando está en la ciudad.
Y todo esto duele todavía más por las circunstancias que estamos viviendo. Muchas familias atravesamos momentos de enfermedad, dolor y dificultad. Además, Villena sigue conmocionada por el robo de las coronas de la Virgen y de las piezas de nuestro Tesoro.
Precisamente en momentos así es cuando muchas personas necesitamos acercarnos a la Virgen, encontrar un momento de oración, de consuelo y de esperanza. Por eso resulta tan difícil de entender que una persona enferma tenga prácticamente imposible llegar hasta Santiago.
No escribo esto contra la fiesta. Al contrario. Amo profundamente nuestras tradiciones y sé perfectamente lo que significan para Villena. Pero precisamente porque las quiero, creo que debemos ser capaces de hacerlas compatibles con las necesidades de todos.
Una fiesta verdaderamente grande no es solo la que llena las calles. También es la que piensa en quienes no pueden recorrerlas.
Las personas mayores, enfermas o con movilidad reducida también son Villena. También quieren a su Patrona. También deberían tener la posibilidad de acercarse a Ella.
No estoy pidiendo que se abra toda la ciudad al tráfico ni que se pueda llegar en coche hasta la puerta de Santiago. Estoy pidiendo algo mucho más sencillo y razonable: que se busque una solución y se habilite alguna posibilidad para que quienes no pueden desplazarse largas distancias puedan llegar, aunque sea hasta la Corredera, y desde allí acercarse a la Plaza de Santiago.
La fiesta es de todos. Y la Virgen también debería poder ser accesible para todos.
Eso es, sencillamente, lo que hoy, quería pedir: un poco más de humanidad, de sensibilidad y de consideración hacia quienes más lo necesitan.
Por: María Vidal


María, con conocimiento de causa le confirmo que a quienes gobiernan Villena la movilidad (bicicletas aparte) no les importa una mierda.
Eso sí, cuando su madre quiera votar le pondrán un transporte gratuito para acercarlas a la urna