¿Te atreves a competir?
En Villena, unos 4.000 deportistas por debajo de los 17 años compiten en un formato más o menos formal
Competir parece estar al alcance de cualquier persona que practica deporte a nivel federado, aunque la realidad es que el contexto y el clima social en el que se desarrolla la competición deportiva suele generar bastantes quebraderos de cabeza al deportista, incluso llevando al abandono. A pesar de ello, competir es una fuente de enseñanzas y experiencias que suelen ayudar a la formación integral de la persona que hace deporte orientado a la competición.
En Villena unos 4.000 deportistas por debajo de los 17 años compiten en un formato más o menos formal. Veamos algunos aspectos que envuelven a la competición deportiva y que influyen en cómo se siente el deportista que participa en ella.
¿Qué papel puede tener la familia en este contexto?
Crucial. Según una pequeña investigación llevada a cabo por alumnado del IES Las Fuentes dirigida a estudiantes federados del centro, la familia juega un papel fundamental, afirmando los deportistas que los familiares suelen ir a verlos y anirmarlos, pero un porcentaje significativo afirma que se sienten presionados por la conducta de ellos antes, durante o después del partido.
En este sentido, según varias fuentes especializadas en psicología y medicina del deporte, el estrés y la ansiedad deportivos pueden afectar negativamente al atleta, por lo tanto es recomendable tener en cuenta cómo se siente la persona que compite y cómo están influyendo las personas que le rodean.
Estar excesivamente nervioso, irritable o no dormir pueden ser signos de alerta a detectar. Todo ello suele desembocar en una falta o exceso de tensión muscular, molestias digestivas, falta de coordinación, problemas para percibir lo que comunica el técnico, dificultades para percibir, interpretar o llevar a acabo elementos técnico-táctico-estratégicos del juego, y un gran etcétera.
¿Hay algún experto que pueda hablar de estos temas para prevenir o tratar a una deportista que sufra estrés competitivo?
La psicología especializada en deporte aporta un campo de conocimiento ideal para conocer nuestros límites y pedir ayuda cuando empiece a perjudicarnos este tipo de situaciones. Es por eso que las familias pueden ser un buen apoyo para todos los deportistas jóvenes que lidian con la ansiedad y el estrés deportivos, directa o indirectamente buscando ayuda.
Es evidente que los clubes que fomenten esta parte de autoconocimiento o entrenamiento mental individual o colectivo llevados por un experto, no solo ayudarán a prevenir, sino también a potenciar el rendimiento.
¿Qué papel juegan los entrenadores en el nivel de activación, estrés y ansiedad generados de cara o en la competición?
Clave. Los técnicos deportivos son los más influyentes en el estado de ánimo o predisposición de un deportista tanto en el entrenamiento como a la hora de la competición oficial. Ser técnico deportivo conlleva una gran responsabilidad, incluso ayudando psicológicamente al atleta, ya que la salud mental toma un papel importante en su trayectoria.
Es importante elogiar todo esfuerzo, corregir respetuosamente y escuchar continuamente al deportista sobre cómo piensa o siente antes, durante y después de competir. Por el contrario, no debe humillarlo, ridiculizarlo ni ignorar sus emociones. Un buen técnico deportivo es capaz de mantener o mejorar la autoestima y el rendimiento del atleta, lo que le hará progresar y llegar lejos.
¿El deporte de base está hecho para jugar, para competir o ambos?
Ambos. Según los jóvenes deportistas objeto del estudio, es importante competir, pero también jugar. Por una parte, competir y sentirse competitivo es una manera de ponerse a prueba y superarse, aspecto valorado por quien se enfrenta a otros deportistas o equipos. Por otro lado, se entiende que el juego forma parte del deporte, y en esencia es eso. En la infancia, el juego es la parte esencial, pero a medida que crecemos hasta la edad adulta, es esencial entender la competición de esta manera, pensando que el resultado es importante, pero no es vital.
En este sentido, a medida que un joven deportista crece hasta los 16 años aproximadamente, si practica deporte de equipo, puede verse condenado a jugar menos, aspecto que puede repercutir en la autoestima, la participación y, en el peor de los casos, el abandono del deporte federado. Algunos alumnos comentan en sus observaciones: cuando comienzas a destacar en ese deporte que tanto amas, dejas de lado la diversión por el afán de superación; comienza una lucha personal en tu cabeza para ser lo bueno que tú esperas o esperan de ti. Cuando te das cuenta de que la victoria es dejárselo todo en el campo y luchar por lo que quieres, habrás ganado. Sabrás que has dado todo y que esa es la victoria, aunque el resultado sea obviamente importante.
En conclusión, el deporte en sí es una fuente de experiencias y vivencias inigualables que nos ayudan a crecer como personas. Es un aprendizaje único en el que no solamente nos fortalecemos físicamente, sino también mentalmente. Para muchas personas es una escapatoria a los problemas personales, y tiene muchos beneficios para nuestra salud. Todo llevado al extremo es malo, por lo que debemos escuchar a nuestro cuerpo y saber cuándo parar, o cuándo debemos pedir ayuda profesional.
Por: Yolanda y Javier (deportistas del IES Las Fuentes)

