Apaga y vámonos

Titulitis

En apenas unos días conoceremos qué colectivo ha resultado ganador de la Arracada de Oro 2015 –ya sabemos que a título personal el honor recaerá en Santi de Villena Cuéntame– y el próximo 6 de diciembre (y el que quisiera irse de puente, que se fastidie) asistiremos al emotivo acto de entrega de tales distinciones.
Vayan por delante mis felicitaciones a los ganadores de este año, los pasados y los futuros, así como a todas las personas y colectivos nominados, porque no cabe duda de que todos ellos (y ellas, que no se me enfaden los y las apóstoles y apóstolas del lenguaje políticamente correcto) resultan merecedores, por hache o por be, de cualquier tipo de reconocimiento por su esfuerzo, trabajo y dedicación en pro de la Muy Noble, Leal y Fidelísima.

No obstante, no acabo yo de ver claro esto de los premios. Ya advirtieron en su día ilustres villeneros (me temo que aquí no cabe lo de villeneras) del peligro de laurear a las mejores escuadras especiales de Fiestas, que sí, estará muy bien a efecto promocional y de negocio, sobre todo para quienes los ganan, pero ha acabado generando piques, sospechas, críticas y acusaciones más o menos soterradas entre los miembros del sector y las personas y/o escuadras y comparsas afines.

Con el tema de las Arracadas no hemos llegado –ya casi estamos– a ese punto, pero resulta innegable que cuando se tiene la esperanza de ganar un reconocimiento y no sucede, llega la decepción, y con ella comentarios sobre favoritismos, cercanías políticas o simpatías hacia uno u otro lado. Pero no pasa nada: tenemos a Pachi de alcalde, el buenismo encarnado, y siempre existe un Plan B para contentar a todos (y todas, que ahora sí cabe).

¿Que no has conseguido la Arracada? No pasa nada, que tú vales mucho y en unos meses te vamos a dar la Medalla de Oro de Villena, que mola más. ¿Que vosotros tampoco la habéis conseguido, a pesar de todo lo que habéis trabajado? Pues para vosotros tengo el Diploma de Servicios Distinguidos a Villena, que no es la medalla, vale, pero luce mucho si le ponéis un marco y lo colgáis en la pared del despacho…

En unos días, decía, conoceremos a los ganadores de la próxima Arracada, y con ellos, mucho me temo que también nos enteraremos, antes o después, del modo con el que el Muy Ilustre (y más concretamente quienes lo dirigen en estos momentos) va a compensar a quienes no hayan rascado premio en esta edición.

El problema, considero, es que a este paso vamos a inundar Villena de Medallas, Arracadas, Diplomas, Insignias y cualquier otro tipo de reconocimiento oficial, hasta el punto de que dichos galardones, a cambio de quedar bien con todos (y todas, of course), van a acabar diluyéndose y perdiendo su valor. Vamos, que solo falta que me acaben dando algo a mí. Y entonces sí, apaga y vámonos.

Nota del autor: Este artículo fue escrito hace una semana, para su inclusión en la edición impresa de EPdV.

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