A Francisco Javier Rodenas Micó, por su amistad y por la conversación que tuvimos.
Laurence Rees, autor de En la mente nazi. 12 advertencias de la historia, libro editado por Crítica, preguntándose por qué los nazis cometieron los horrendos crímenes que cometieron y qué relevancia tiene ese pasado terrible para el presente, reconoce que intentar comprender la biología del comportamiento humano siempre es un proceso sumamente complicado. Esto dejando claro que intentar comprender no significa excusar.
Lo leo en el artículo que David Solar publicó en LA AVENTURA DE LA HISTORIA de enero de 2026 bajo el título "Hitler, permanente actualidad". Artículo en el que Solar, autor de Un mundo en ruinas, 1945-1946, analiza varios libros sobre el dictador alemán.
Labor complicada, sin duda, sumamente complicada el historiar. Porque historiar exige, antes que juzgar, comprender. Muchas veces, analizando algún acontecer histórico, me he preguntado qué habría hecho yo en aquella situación.
El balance es contradictorio reconociéndome unas veces héroe, otras –las más– villano; unas veces mártir, otras verdugo; vulgar y notable; líder y esclavo… Tan contradictorio como humano. Y no pretendo excusar. Sólo comprender. Solo.
Santiago Posteguillo en la nota histórica a su novelón Los asesinos del emperador, ante la sospecha de que la emperatriz Domicia Longina asesinara a su esposo, el emperador Domiciano, explica: los reunidos en aquella habitación escribieron la Historia, una vez más, con sangre y odio y venganza. Aunque hay venganzas que uno, si bien puede no justificar; en el caso de Domicia Longina yo sí puedo entender. Eso, entender, no justificar.

