Unas recomendaciones partidas en dos (y 2)
Abandonad toda esperanza, salmo 942º
Una semana más tarde de lo previsto -más que nada porque un terrible orzuelo me impidió leer y escribir como es debido durante días- regreso con la anunciada segunda entrega dedicada a los cómics de no ficción; esto es: tres nuevas recomendaciones que añadir a las otras tres de la columna anterior. Y no es de extrañar que dos de ellas pertenezcan al catálogo de la misma editorial, dado que desde su fundación Garbuix Books apuesta especialmente por la historieta de carácter documental o testimonial -recuerden títulos como Historia de Jerusalén, La distinción, La mujer como lo humano o los biográficos Vivian Maier, Brontëana y Caridad del Río-, sin renunciar por ello a editar también narrativa gráfica de ficción.

La primera obra que les recomiendo hoy es Cuestión de suerte y su autora es la belga Cécily de Villepoix, que aquí relata cómo la más pura intuición, cuando no las coincidencias determinadas por el propio azar, han sido fundamentales a la hora de que se produjesen algunos de los más grandes descubrimientos de la historia de la humanidad por parte de un conjunto de científicos en el que conviven las figuras ilustres con los generalmente olvidados. Así, por estas páginas se pasean figuras como las de Edward Jenner, que para combatir la viruela inventó la primera vacuna en 1796; Horace Wells, dentista pionero en las intervenciones bajo el efecto de una anestesia, concretamente el óxido nitroso conocido como "el gas de la risa"; Margaret Crane, creadora del primer test de embarazo en modalidad casera; o el sicólogo Philip Zimbardo y su temible experimento psicológico realizado en la prisión de Stanford en 1971 que le sirvió para acuñar el llamado "efecto Lucifer"... Un concepto que me voy a guardar mucho de desvelarles aquí en qué consiste exactamente; tendrán que descubrirlo ustedes mismos leyendo este magnífico cómic, tan divulgativo como bien ejecutado.

También de la mano de Garbuix nos llega La aventura del espacio, firmada por el guionista Christophe Chaffardon y el dibujante Wouzit, dos autores franceses especializados en la narrativa gráfica de carácter divulgativo y orientada especialmente a un lector infantil y juvenil. En este caso han optado por recurrir a dos personajes de ficción: Zoé y Tommy, dos adolescentes tan apasionados por el espacio exterior que empezarán visitando la Ciudad del Espacio en Toulouse y de ahí viajarán a diferentes partes del mundo, desde la Guayana hasta Colonia, donde se encuentra la Agencia Espacial Europea, pasando por el desierto de Atacama en Chile, para aprender todo sobre cohetes, satélites y los rovers que operan en Marte, además de la formación profesional que reciben los astronautas antes de emprender su primera misión y cómo es su vida a bordo de la Estación Espacial Internacional. De esta forma, los chavales (y con ellos, el lector) descubrirán cómo funcionan los cohetes que llevan al ser humano más allá de nuestra atmósfera o cuánto dura un lanzamiento. En resumidas cuentas: se trata de una lectura muy entretenida, e ideal para jóvenes lectores de mente inquieta y avidez de conocimiento.

Termino con las recomendaciones de esta semana con Chernóbil. La caída de Atomgrad, el cómic que Matyás Namai dedica a la tristemente célebre tragedia ocurrida el 26 de abril de 1986, fecha en la que explotó el reactor cuatro de la central nuclear rusa. De este autor nacido en la República Checa ya les recomendé en su día dos obras interesantísimas, ambas editadas también por Blume: su prolija adaptación de la novela 1984 de George Orwell y su cómic biográfico dedicado a la figura del Dalái Lama. En esta ocasión, este guionista e ilustrador praguense se aproxima a unos hechos dramáticos de los que también hemos tenido noticia a través de una novela gráfica como Chernóbil. La zona de Francisco Sánchez y Natacha Bustos, si bien en aquella ocasión la dupla de autores españoles optaba por ficcionalizar el caso mediante el uso de personajes de su invención. Namai, como era de esperar, apuesta por el registro documental de los hechos acontecidos concediendo el protagonismo de su obra no solo a los ingenieros que se encontraban en la sala de control de la central, sino también a los bomberos de la cercana Prípiat que tuvieron que acudir a extinguir el incendio sin saber a ciencia cierta a qué se estaban exponiendo, al igual que les ocurrió a los soldados y médicos que trabajaron a contrarreloj en la zona afectada. Por supuesto, el autor no se olvida de las familias que vivían en los alrededores y que fueron evacuados de emergencia perdiéndolo todo al momento. Muchos de ellos se verían afectados por la radiación, que ha pervivido a lo largo de los lustros dando pie a lo que se ha venido a llamar "los hijos de Chernóbil". Todo ello es plasmado por Namai con su habitual gama cromática limitada, en esta ocasión al amarillo y el azul, consiguiendo un logrado efecto dramático que lo confirma como un artista al que seguir con mucha atención. No dejen pues de echarle un vistazo, al igual que a las otras dos obras recomendadas de hoy.
Cuestión de suerte. La historia desconocida de los grandes descubrimientos y La aventura del espacio. La ciencia en cómic están editados por Garbuix Books; Chernóbil. La caída de Atomgrad está editado por Blume.




