Villena celebra por todo lo alto el pase de España a la final del Mundial
La Plaza Mayor y la Plaza del Rollo se convierten en epicentro de una celebración multitudinaria con banderas y bocinazos
Villena vivió este martes una de esas noches que quedan para el recuerdo. La victoria de España frente a Francia, que certifica el pase a la final del Mundial, desató una auténtica explosión de alegría en las calles de la ciudad, donde cientos de vecinos siguieron el partido en bares, terrazas y espacios públicos.
La Plaza Mayor, a rebosar durante el partido
Desde mucho antes del pitido inicial, la Plaza Mayor y numerosos bares del casco urbano presentaban un ambiente inmejorable, con aficionados vestidos de rojo, bufandas al cuello y banderas ondeando en cada rincón. Las pantallas improvisadas y televisores en locales se convirtieron en puntos de encuentro para grupos de amigos y familias que no quisieron perderse el decisivo choque.
Cada ocasión de peligro se vivió con intensidad, pero fue el pitido final el que hizo estallar la locura colectiva. España está en la final y Villena lo celebró como se merece.
Explosión de alegría en la Plaza del Rollo
Minutos después del final del partido, la celebración se trasladó a la Plaza del Rollo, donde se concentraron cientos de chavales con banderas de España, cánticos y bengalas improvisadas. El ambiente fue creciendo hasta convertirse en una fiesta espontánea.
No faltaron los clásicos de estas noches: saltos en la fuente, abrazos entre desconocidos y una riada de coches recorriendo las calles con los claxon sonando sin descanso. La imagen era la de una ciudad volcada con su selección.
Bocinazos, cánticos y una noche para el recuerdo
Las principales calles de Villena se llenaron de vehículos haciendo sonar sus bocinas, mientras los aficionados coreaban “¡España, España!” en cada esquina. La euforia se prolongó durante un buen rato, con un ambiente festivo que nos empieza a recordar muy mucho a lo que vivimos en el glorioso periodo de 2008 a 2012, cuando ganamos de un tirón dos Eurocopas y un Mundial.
La ciudad ya mira ahora hacia la gran final, con la ilusión disparada y la sensación de que, pase lo que pase, esta noche ya forma parte, por derecho propio, de la memoria colectiva de Villena.

