Villena se echa a la calle para celebrar la victoria de España en el Mundial
Miles de personas siguen el partido en las pantallas gigantes y acaban celebrando por todo lo alto en la Plaza del Rollo

Villena ha vivido este domingo una de esas jornadas que quedan grabadas en la memoria colectiva. La victoria de España en la final del Mundial desató una celebración multitudinaria en la ciudad, que volvió a responder como en las grandes ocasiones: con las calles llenas, las banderas al viento y una alegría desbordada que se prolongó hasta bien entrada la noche.
Desde horas antes del inicio del partido, el ambiente ya anunciaba que no iba a ser una noche cualquiera. Las pantallas gigantes instaladas en la plaza de Santiago y la plaza Mayor se convirtieron en el gran punto de encuentro para miles de vecinos y vecinas, que no quisieron perderse juntos una cita histórica para el fútbol español.
Dos plazas llenas para una final histórica
La plaza de Santiago y la plaza Mayor presentaban un aspecto espectacular, con familias, grupos de amigos, niños con camisetas de la selección y aficionados de todas las edades preparados para sufrir, cantar y celebrar cada jugada. Los bares y terrazas del entorno también se sumaron a una noche marcada por los nervios, la emoción y la esperanza.
Cada ocasión de España se vivió con un grito colectivo. Cada parada, cada ataque y cada balón disputado provocaba gestos de tensión y comentarios compartidos entre desconocidos que, durante el partido, fueron una sola afición. Villena se convirtió en una gran grada al aire libre, con el corazón puesto en la selección.
Con las polémicas decisiones arbitrales, siempre a favor de Argentina, crecían la rabia y la indignación. Pero cuando llegaron el gol de Ferrán Torres y el pitido final, la ciudad estalló.
La fiesta empieza en Santiago y la Plaza Mayor
La victoria de España provocó una explosión de alegría inmediata en las dos plazas. Abrazos, saltos, cánticos, banderas y móviles grabando el momento llenaron de emoción la plaza de Santiago y la plaza Mayor, donde muchos aficionados permanecieron celebrando el triunfo antes de iniciar el camino hacia el siguiente punto de encuentro.
Clásicos como “Campeones, campeones” o “Yo soy español” volvieron a escucharse con fuerza en el centro histórico, acompañado por aplausos, bocinas y una sensación de felicidad compartida. La ciudad celebraba mucho más que un resultado deportivo: celebraba una noche de unión, de calle y de orgullo colectivo.
La Plaza del Rollo, epicentro de la euforia
Con el paso de los minutos, la celebración fue trasladándose hasta la Plaza del Rollo, que volvió a convertirse en el epicentro de las grandes noches de fiesta futbolera en Villena. Allí se concentraron miles de personas con banderas, camisetas rojas (y blancas) y ganas de prolongar una celebración que ya era imparable.
No faltó una de las imágenes más repetidas en este tipo de noches: jóvenes bañándose en la fuente, entre risas, cánticos y fotografías para inmortalizar el momento. La plaza fue llenándose poco a poco hasta convertirse en una fiesta espontánea, ruidosa y multitudinaria.
Mientras tanto, por las calles cercanas y por distintos puntos de la ciudad, cientos de coches circularon haciendo sonar sus claxons, con banderas asomando por las ventanillas y aficionados celebrando el triunfo desde los vehículos. La banda sonora de la noche fue unánime: bocinazos, cánticos y una alegría que no entendía de horarios.
Una noche para recordar en Villena
La celebración recordó a las grandes noches vividas con la selección española en los años dorados del fútbol nacional, cuando los triunfos de España llenaban plazas y calles en todo el país. Villena volvió a demostrar que sabe volcarse con los grandes acontecimientos deportivos, especialmente cuando hay motivos para reunirse, compartir y celebrar.
Más allá del resultado, quedará el recuerdo de una Villena echada a la calle, de las pantallas gigantes llenas, de los abrazos al final del partido, de la fuente del Rollo convertida en símbolo de la celebración y de los claxons recorriendo la ciudad para anunciar que España ha vuelto a hacer historia.

