Aunque desde entonces les he recomendado algún que otro título concreto como el reciente Mobilis o los clásicos incontestables Sky Masters of the Space Force, El prisionero de las estrellas, Los cazadores de leyendas y Kraken, ya hacía un par de años que no le dedicaba una columna íntegra al cómic de ciencia ficción. Pues hoy vengo con nada menos que cuatro recomendaciones del género provenientes de las latitudes más dispares -como Japón o Segovia, nada menos-; un buen puñado de historias muy diferentes entre sí pero a cuál más recomendable y cuyos autores vienen a demostrar que esta temática está más viva que nunca en el universo del noveno arte.

Empezaré con la más reciente aportación de la industria estadounidense de entre las publicadas en nuestro país: Habitat es una creación de Simon Roy, autor nacido en Canadá (al que no hay que confundir con el malogrado escritor de mismo nombre y nacionalidad) y muy pronto reclutado por diversas empresas de su vecino de abajo como Dreamworks, Dark Horse o Image; es en esta última editorial donde ha publicado títulos que ya hemos podido leer traducidos al castellano como Prophet, Primer cuchillo o el que ahora nos ocupa. En este caso estamos ante una historia de ciencia ficción canónica que forma parte del llamado Grovusverso, si bien es un relato completo que puede disfrutarse de forma independiente: en él se nos cuenta que la nave espacial Soleri estaba destinada a fundar una nueva colonia en el cosmos gracias a los colonos y la fauna que transporta en su interior, pero una antigua guerra apagó sus sistemas electrónicos y la nave lleva cuatro generaciones flotando a la deriva en el espacio exterior. Esto ha provocado un cruento enfrentamiento tribal por la supervivencia que ha degenerado en la barbarie y el canibalismo; un conflicto que se complicará todavía más cuando un joven cadete se haga con una tarjeta que le permita imprimir un arma de fuego mucho más letal que los cuchillos, las flechas y las lanzas a las que los colonos están acostumbrados. A partir de ahí, su responsable despliega un relato que atrapa la atención del lector con un grafismo por momentos espectacular. Por lo demás, hay que señalar que la edición patria incluye la historieta corta “El emisario y el guerrero”, con guion del propio Roy y dibujos de la ilustradora sueca Linnea Sterte, lo que termina por armar una novedad muy recomendable para los amantes del género.

Y de uno de los dos mercados más poderosos del mundo viajamos al otro: al del manga, claro. Seguramente ya sepan que aunque le he dedicado alguna que otra columna, no soy un lector habitual de cómic japonés, pero obviamente de vez en cuando cato algún que otro título que me llama la atención. Este es el caso de Leviatán, obra de Shiro Kuroi que acaba de recuperarse en un volumen integral que permite disfrutar de una sentada (tal y como hice yo) las más de quinientas páginas de esta historia centrada en una colonia espacial formada por dos profesores y sus alumnos, y que sirve al autor -aquí confesamente inspirado por un clásico del manga como Aula a la deriva de Kazuo Umezz en lo conceptual y por la obra de maestros del género como los franceses Moebius y Enki Bilal y su compatriota Katsuhiro Otomo, el autor de Akira, en lo visual- para ofrecernos una suerte de versión de El señor de las moscas en clave espacial que bebe también de otro bestseller del cómic nipón: Battle Royale. El relato, protagonizado por niños y adolescentes de los que probablemente solo pueda sobrevivir uno refugiándose en la única cápsula de hibernación de la que dispone una nave donde el oxígeno amenaza con agotarse, aglutina con acierto ciencia ficción, thriller psicológico, una peculiar variante del whodunit y terror con un toque gore para ofrecernos una lectura de esas que resultan verdaderamente adictivas y con un dibujo en blanco y negro sencillamente magistral.

Y regresamos desde el País del Sol Naciente para recomendarles un cómic de ciencia ficción de origen patrio: El protocolo supone el debut como autor completo del dibujante Ernesto Priego, del que hace no mucho les recomendaba el estupendo cómic biográfico Jorge Semprún. El hombre que arriesgó. Aquí se atreve a tomar las riendas creativas en solitario y nos ofrece esta magnífica novela gráfica en la que un hombre y un robot de apariencia femenina aterrizan en un planeta dominado por simios evolucionados que son capaces de hablar; el aparente objetivo de la misión de los primeros es nada menos que evitar la inminente desaparición de la raza humana. La historia que nos propone Priego se desarrolla a partir de varios giros argumentales, varios de ellos sorprendentes; y en su curso plantea cuestiones que atañen a las preocupaciones universales de la condición humana (algo muy habitual en el género) sin renunciar a una mirada humorística, lo que sumado al trazo de este dibujante curtido en las páginas de El Jueves recuerda poderosamente la estética del tebeo de ciencia ficción español de los años setenta y ochenta: la de títulos como Clarke & Kubrick y el citado El prisionero de las estrellas de Alfonso Font, Burton & Cyb de Antonio Segura y José Ortiz o Lorna de Alfonso Azpiri. Lo cual, a mi parecer, es muy de agradecer; y hace de este El protocolo un título a tener muy en cuenta.

Y precisamente ahora que hablamos de cómic de ciencia ficción nacional y de artistas curtidos en las publicaciones serializadas de Toutain y Norma, nos mantenemos en nuestra geografía para terminar haciéndonos eco de la publicación de una nueva revista, esta vez dedicada a la ciencia ficción segoviana (sic). Han leído ustedes bien: Grajo es la particular propuesta de Malfario Cómics -que ya nos ofreció hace muy poco otro inusual tebeo del género: Salvar a la Tierra- que en las ochenta páginas de su primer número recoge la obra de catorce autores segovianos que ahondan en la tradición y el folclore de su tierra aplicando algunos estilemas propios de la ciencia ficción y la fantasía. La nómina de guionistas y dibujantes de su debut es la que sigue: Alfonso Escorial, Andrea Angelina, Ana Miguel Cambón, Aube Noire, Chuno, César Esteban, Edu Gilsanz, Inés Cafeïne, Jorge Rodríguez, José Luis San Díez, José Ramón Vázquez, Manuel Jiménez, Óscar Silvestre y MA. Su segundo número, recientemente publicado, se incrementa en doce páginas y en él tres nuevos nombres -Fernando Cristina, Ángela Luengo y Javier Oria- se suman a tan peculiar proyecto; el de una revista en la que se combinan algunas historias autoconclusivas con otras que apuestan por el formato serial que a los más veteranos del lugar les recordará a los viejos tiempos de Zona 84, Heavy Metal o Cimoc... por citar tres cabeceras en las que la ciencia ficción era un género de lo más habitual. Solo puedo decirles que, aunque la irregularidad es inevitable en un producto de estas características, este Grajo bien vale la pena darle la misma oportunidad que merecen los otros tres títulos que les recomiendo en esta ocasión.
Habitat, Leviatán, El protocolo y Grajo (Antología segoviana de ciencia ficción) están editados por Grafito, Distrito Manga, Desfiladero y Malfario respectivamente.





