Historia

Viviendo la Leyenda de las Cinco Campanadas

Permítanme que me presente, soy un recreador histórico. De esos que disfrutan la historia desde dentro, poniéndose una cota de malla o explicando en una clase de historia la ropa que se usaba en el medievo. Para que entiendan lo que quiero explicarles citaré cuatro corrientes de pensamiento que se usan para el estudio y comprensión de la historia, comprimiendo al máximo por motivo de espacio. Dejaremos para las charraícas de café la complejidad de estos temas.
-Eugène Viollet-le-Duc, arquitecto francés del XIX que quería respetar la intención original del autor. Lo positivo: Que podamos visitar monumentos en Europa arrasados tras la Segunda Guerra Mundial. Lo negativo: Que no se respetaba las piezas o construcciones afectadas por el tiempo.

-Cesari Brandi, historiador italiano del siglo XX y experto en restauración. Lo positivo: Respetar el paso del tiempo de las obras. Diferenciar las restauraciones con el fin de evitar un falso histórico. Lo negativo: Que la diferenciación no se haga del mismo material pero con otro color, sino con hormigón, o pintura blanca para tapar las bóvedas almohades del castillo de Villena o las pinturas del techo lleno de dibujos del Santuario de las Virtudes.

-También está la arqueología experimental: Se coge el mismo material y se trata de hacer exactamente lo mismo que nuestros ancestros, lo cual tiene un problema: tallar una escultura, crear tintes naturales o construir un castillo es demasiado costoso y no hay más beneficio que el conocimiento.

-Y luego tenemos la recreación histórica que trata de vivir, dentro de sus límites, lo que las gentes del pasado vivieron y sintieron. Se cogen las tres disciplinas anteriores y crea una nueva. Usan una versión del método histórico comparativo del filósofo francés Auguste Comte para construcciones, vestuario, costumbres, leyes o formas de cocinar.

No es fácil ser recreador histórico y sentir la historia, para ello es necesario entrenar la empatía, algo que se estudia en las aulas con la poesía y el pensamiento deductivo de la filosofía. También hay que tener la humildad de preguntar al que sabe más que tú y tener un poco de sentido común. Entonces, ver la larga fila de caballeros cristianos que marchan a las Navas de Tolosa en 1212 o apretar los dientes en la Holanda de 1616 cuando gritan “Caballería” y afianzas tu pica, te apoyas en tu compañero y ves cómo los jinetes se dirigen hacia ti atravesando el humo de los mosquetes enemigos, adquiere un nuevo significado.

Vayamos ahora con los tópicos que conviene desechar si queremos viajar al pasado:

-La gente corría a refugiarse al castillo cuando atacaban: Es una verdad a medias, en España las ciudades estaban amuralladas desde los íberos, y es que los romanos encontraron murallas ciclópeas capaces de defensas numantinas. Ahora imagínense a Villena o Sax sin murallas en el medievo, siendo ambas ciudad de frontera.

-Los nobles hacían lo que les daba la gana: Los nobles tenían privilegios y dinero pero también sus límites. ¿Y si les dijera que el derecho de pernada no existe en ningún documento medieval? Para encontrarlo hay que buscarlo en una obra de ficción llamada: “Las Bodas de Fígaro” de 1787. Les pongo algunos ejemplos de leyes sacadas del fuero de Lorca que Villena podía usar. La pena por matar gato ajeno es de doce dineros. Y la de matar gallina ajena es de ocho dineros (Libro XI, Título 44). La pena por forzar o insultar a una mujer: trescientos sueldos. (Libro IV. Título 24). La pena por el que mate en su casa abusando de la confianza que ofrece: será enterrado sobre el muerto (Libro IV. Título 14). La pena por forzar a una mujer casada: sea quemado y si no pudiere sus bienes sean para el marido de la mujer. (Libro IV. Título 25).

-La cultura medieval era de la Iglesia: No es del todo correcto, se pueden empezar a encontrar universidades laicas en Europa desde el año 1000, y la inquisición española es de 1478, así que habría que situarla en el renacimiento.

-La armónica convivencia de las tres culturas. Ojalá hubiera sido así, digamos más bien que se soportaban y tenían su convivencia en el mercado. Por ejemplo, el barrio judío se cerraba en Pascuas para evitar incidentes. Volvamos al Fuero de Lorca: La pena por forzar mora ajena: pague las arras. (Libro IV. Título 22). La pena por vender a un cristiano: será quemado (Libro IV. Título 48). La mujer que con un moro fuese tomada: sean los dos quemados. (Libro IV. Título 49).

-La historia la escriben los que ganan: Aunque no se lo crean los que pierden también escriben. Lo que pasa es que en demasiadas ocasiones se hace una versión partidista de la historia con algún propósito. Yo siempre he pensado que la historia solo hay que aceptarla y comprenderla, cualquier otro uso solo servirá para hacerle un flaco favor a nuestros antepasados y a nuestros descendientes.

La Leyendas de las Cinco Campanadas
Primero hay que tener en cuenta la estructura del marquesado con casi doscientos años de historia: Cada ciudad o villa tiene su concejo formado por los ciudadanos más notables. En Villena se reúnen en la antigua iglesia de Santiago. El alcalde del castillo es ajeno a los asuntos de la villa y se preocupa de cobrar los impuestos adeudados al Marqués. El pago del peaje, el precio del trigo y del vino ha de ser negociado por todas las villas, siendo el Marqués el mediador, y para ello se reúnen en una pequeña aldea de la Mancha llamada Corral-Rubio. Las ciudades se sentaban en ese concejo por orden de importancia, siendo Villena la primera y Chinchilla la segunda.

Y como es de imaginar había corrupción. El método del Marques consistía en favorecer a las familias que a él más le interesara para que formaran parte del concejo y por lo tanto, controlar las decisiones de cada villa. Un método que no parece haber cambiado demasiado con los siglos. No podemos olvidar que la sociedad estaba militarizada. Las milicias concejiles de cada villa hacían incursiones en territorio enemigo llamadas cabalgadas, razzias por los musulmanes. Así, las milicias concejiles tenían experiencia militar. El marquesado además poseía su propia hermandad, que permitía proteger los caminos de ladrones y asesinos.

Añadamos ahora una clase privilegiada que surge de la nada. Cuando en las ciudades cristianas se prohíbe que moros o judíos tomen cargos públicos, muchos de ellos se convierten al cristianismo naciendo una nueva clase burguesa con privilegios, son los llamados cristianos nuevos. Esto provocó recelo en muchas ciudades. Por ejemplo en 1449 en Toledo, tras una sangrienta matanza, se prohibió que los cristianos nuevos pudieran acceder a cargos públicos estableciendo el Estatuto de Limpieza de Sangre, y en Córdoba ocurrió en 1473. La semilla para lo que aconteció en Villena en 1476 ya había sido plantada.

Vayamos ahora a la Villena de 1476, hace dos años que el poderoso Marqués de Villena Juan Pacheco murió en extrañas circunstancias tras veintinueve años dirigiendo el marquesado y sucediéndole su hijo Diego López Pacheco y Portocarrero. Tras morir el rey Enrique IV, también en extrañas circunstancias, dos candidatas quieren el trono de Castilla: La heredera Juana “la Beltraneja”, considerada bastarda y que está casada con el rey de Portugal, e Isabel, hermanastra del rey y casada con Fernando, príncipe de Aragón. El premio sería el trono de Castilla y sus bastos territorios llenos de trigo y hombres.

El Marqués de Villena quería el trono para Juana por lo que las ciudades del marquesado debían ayudar al Marqués como habían jurado, pero las cosas no serían tan sencillas, pues estando el Marqués en Sevilla recibe una carta desde Belmonte que le dice que hay alguien haciendo promesas si se rebelan contra él.

En 1475 la ciudad de Alcaraz se rebela contra el Marqués de Villena por el precio del vino, pero hará falta algo más para un levantamiento masivo, por todo ello el príncipe de Aragón le dice a su padre el Rey Juan II que ponga marcha hacia Villena y tome la ciudad, esperando con esto descabezar la capital del marquesado. El Rey de Aragón ordenará al Duque de Cocentaina Don Juan Ruiz de Corella, junto a los hermanos Gaspar y Juan Fabra, que marchen hacia Villena en enero de 1476. Las fuerzas de Aragón tomaron los arrabales que rodeaban la villa y colocaron sus bombardas apuntando al castillo, pero las defensas de arena y madera hicieron esta tarea inútil.

Villena estaba acostumbrada a la guerra y sería imposible tomar la villa por la fuerza. Así que la ciudad quedó bajo asedio. Pasado un mes de asedio, la leyenda nos cuenta que cinco campanadas sonaron desde la iglesia de Santa María, convirtiéndose en la señal de una revuelta interna, esto ocurrió el 20 de febrero de 1476. ¿Y cómo es esto posible si los arrabales estaban tomados por las fuerzas del Duque de Cocentaina? La respuesta es tan sencilla como complicada de demostrar, el que hoy conocemos como barrio del Rabal estaba amurallado.

Caminar junto a ellos
Poco sabemos de lo que ocurrió intramuros pero los documentos nos hablan de una matanza de cristianos nuevos, aunque años después descubrimos que seguía habiendo conversos en Villena y más concretamente cinco, sabiendo que uno era sillero y otros dos albañiles, pero del resto no tenemos información. Esto nos puede hacer sospechar que la matanza fue dirigida hacia una clase favorecida por el Marqués teniendo como excusa la limpieza de sangre –antes no había pruebas de ADN–. Las milicias concejiles de Villena habían derrotado a las fuerzas del Alcalde del castillo, Pedro Pacheco, que para salvar la vida decidió rendirse ante las tropas de Aragón que asediaban Villena antes que a las milicias de Villena. La noticia se extendió con rapidez y muchas de las ciudades del marquesado se rebelaron; Almansa lo hizo casi de inmediato, mientras que Chinchilla tardaría cinco meses.

Todo parecía haber acabado, sin embargo Villena seguía bajo asedio seis meses después, y no jurarían lealtad a Isabel como reina de Castilla hasta que no se aceptaran sus condiciones. Y durante varios meses se fueron sucediendo las negociaciones, en las que Villena pedía, entre otras cosas, que nadie apellidado Pacheco pusiera un pie en Villena, que no hubieran descendientes de moriscos o judíos, que se mantuvieran sus fueros, que se mantuviera el mercado, que no se devolvieran las propiedades sustraídas y que se perdonaran los asesinatos cometidos. Esto último debió de ser complicado de aceptar para Isabel, ya que estaba dando carta libre a que otras ciudades asesinaran a los sospechosos de ser descendientes de judíos y moriscos para quedarse con sus propiedades.

Finalmente el 22 de agosto la Reina Isabel aceptó las condiciones a cambio de recibir una lista de todos aquellos que participaron en aquella matanza, habiendo un total de 193 nombres. Todos ellos serían perdonados.

Y aquí tenemos que entrar en la leyenda, ya que la tradición popular habla de Cristóbal de Mellina como líder de la rebelión, pero los datos históricos nos dicen que fue Fernando de Mergelina a quien se le conceden privilegios. Y junto a esta leyenda está el hecho de que Santa María tocara cinco campanadas cada vez que se consagraba el cuerpo de Cristo. Hay quien dice que es por ser la señal para ayudar a los Reyes Católicos, aunque yo soy más de la creencia de que fue para recordar a los cristianos muertos en aquella matanza. A falta de más datos sólo podemos especular sobre el porqué de esas campanadas que estuvieron sonando cerca de 480 años.

En 1488 los Reyes Católicos se pasearon por las ciudades del marquesado firmando fueros. En Villena se recuerda esta visita en sus Fiestas del Medievo que ya van por su edición número dieciséis y que nacen de la ilusión y la iniciativa de las gentes del barrio del Rabal.

Como ven, los hechos que rodean a las cinco campanadas llevan consigo una trama complicada que todavía se ha de desentrañar y unos elementos fáciles de entender. Juntemos: una sociedad militarizada, un gobierno corrupto, una clase social privilegiada, una guerra civil y un asedio que deja encerrados a todos esos elementos. Solo nos queda dar nombres y apellidos a todas esas gentes que allí estuvieron. ¡Háganlo! No tengan miedo de crear su propia historia, seguro que las gentes del pasado agradecerán que alguien les recuerde y quiera caminar junto a ellos.

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