X-Elio construirá una planta de baterías junto su parque solar La Atalaya
La instalación permitirá almacenar la energía para verterla a la red cuando sea necesaria y supondrá una inversión de 33,5 millones adicionales
La multinacional X-Elio quiere reforzar su presencia en Villena con una nueva inversión vinculada a las energías renovables. La compañía proyecta construir una planta de almacenamiento mediante baterías junto a su parque solar La Atalaya, con un presupuesto previsto de 33,5 millones de euros.
El objetivo de esta instalación es aprovechar mejor la electricidad generada por la planta fotovoltaica, almacenándola en los momentos de mayor producción solar para poder liberarla después, cuando baje la generación renovable o aumente la demanda de la red.
Un sistema de almacenamiento dentro del propio parque solar
El proyecto contempla un sistema de baterías con una potencia instalada de 83,7 megavatios y una capacidad de 330,99 megavatios hora. Según la documentación presentada, la instalación se ubicará dentro del recinto de la planta fotovoltaica La Atalaya, por lo que no será necesario ocupar nuevos terrenos ni construir nuevas líneas de evacuación.
La futura planta estará formada por 66 contenedores de baterías de ion-litio, además de inversores y centros de transformación para integrar el sistema con la infraestructura eléctrica ya existente.
Más estabilidad para la red eléctrica
Este tipo de instalaciones se consideran claves para mejorar la integración de las energías renovables, ya que permiten guardar energía cuando hay excedente y utilizarla en los momentos de mayor necesidad.
En el caso de Villena, la planta solar y el sistema de baterías compartirán las infraestructuras de evacuación y el mismo punto de conexión a la red. Un sistema de control se encargará de coordinar ambas instalaciones para que la energía inyectada no supere la capacidad autorizada.


Las sucesivas inversiones energéticas que se están concentrando en Villena, como la ampliación de las plantas fotovoltaicas con grandes sistemas de almacenamiento mediante baterías, abren un debate sobre el modelo de desarrollo que se está imponiendo en nuestro territorio. Si a estas infraestructuras se sumara finalmente la construcción de grandes centros de datos, Villena correría el riesgo de convertirse en un espacio donde se concentran instalaciones de alto impacto territorial y elevado consumo de recursos, mientras que buena parte de los beneficios económicos y tecnológicos se generan fuera del municipio. Esta situación alimenta la percepción de que nuestra ciudad está siendo tratada como una tierra de sacrificio, un lugar que asume los costes paisajísticos, ambientales y sobre las infraestructuras para sostener las necesidades energéticas y digitales de otros territorios. Por ello, resulta imprescindible que cualquier nuevo proyecto vaya acompañado de garantías reales de protección del medio, de una planificación equilibrada y de un retorno económico y social tangible para la población de Villena.
Con esto más los centros de datos con todos los recursos que necesitan es la puntilla que acaba medioambientalmente con Villena, las grandes áreas pobladas necesitan de los recursos de otras menos pobladas o casi despobladas en el interior. Se confirma la decadencia y la destrucción de nuestra tierra y su venta a las grandes compañías a cambio de nada. Villena ya no es una ciudad para vivir, es una tierra para que la sigan explotando y aprovechándose de ella como viene pasando desde la desecación de la Laguna en 1804, pasando por la esquilmación de nuestros acuíferos para que la costa se desarrollase, hasta nuestra historia más reciente como vertedero de la Comunidad Valenciana, que es pa lo único que nos quieren los Valencianos, para traer aquí lo que nadie quiere con el visto bueno o la mirada para otro lado de nuestra clase política, títeres de sus superiores en Valencia.
Somos un modelo de Ciudad fracasado que deshonrra nuestros 500 años como ciudad
El lamento sirve de bien poco. Pero a veces el desahogo es necesario.
Un ‘Basta Ya’ que nos sale de las entrañas porque nos duele en lo más profundo del amor propio.