Yo solo quiero vivir
A veces pienso que no estamos viviendo la vida que nos corresponde, que esa vida no está donde tiene que estar, sino en otro sitio…
En la novela Castillos de fuego, de Ignacio Martínez de Pisón, entre los más de treinta personajes que viven –y no pocos penan– en el Madrid de la posguerra, está Cristina; que con un hermano muerto en un bombardeo, Mateo; con otro, Bernabé, preso en Porlier y fusilado; y otro, Eloy, en el maquis, clama y reclama: Yo solo quiero vivir. Ser una persona corriente y llevar una vida corriente ¿Es mucho pedir? Quiero hacer las cosas que hace la gente normal.
Y es que Cristina, en conversación con su hermano Eloy, siente no vivir la vida que le corresponde: A veces pienso que no estamos viviendo la vida que nos corresponde, que esa vida no está donde tiene que estar, sino en otro sitio. Quién sabe. Es la humilde voluntad de quien vive una vida que considera que no es la que merece como persona.
¡Qué dolor y tristeza, ayer, hoy o mañana, sentir una vida ajena a nuestra voluntad! ¡Qué dolor! Nos creemos dueños de nuestras acciones pero…
¡Tantas veces somos marionetas movidas por los titeristas que controlan el mundo! Por los titeristas y por las circunstancias que ellos mismos provocan. Que provocan o, causalidad o sino, nos vienen. Quién sabe.

