Estación de Cercanías

A pesar de mi condición de mujer

A pesar de lo duro que resulta enfrentarse cada día a una sociedad donde la figura del hombre, hasta no hace mucho, era comparable con la del rey; a pesar de saber que queda todavía mucho trecho por recorrer… no me siento identificada con el 8 de Marzo y su celebración. No veo mi foto en su escaparate.
¿Puede que sea debido a que las de mi generación (taitantos) ya encontramos los primeros, sólo los primeros, escalones subidos? ¿Es posible que se deba a que cuando la lucha día a día es permanente, las alegrías de los logros se disfrutan en el momento que se alcanzan? Es posible, pero no creo que sean éstas las razones por las cuales este día me deja indiferente. Pienso que mi apatía se debe a que el mensaje que recibo me llega borroso. Éste, a mi juicio, no describe ni el modelo de mujer de hoy ni el tipo de hombre de hoy, ni el frente de la lucha que creo que se necesita en 2006. Se me antoja radical, posicionado en el otro extremo de la cuerda, expresado en su mayoría por mujeres denominadas Feministas.

Dice el diccionario que el significado de la palabra “feminista” es “perteneciente al feminismo”, definiendo a éste como “movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”. Todo un descubrimiento para mí, pues hasta ahora se me antojaba un posicionamiento radical, instalado en el otro extremo de la cuerda, ya que:

- El calificar a un señor de “machista” por el simple hecho de ejercer su libertad de elección y de expresión, al confesar en un programa de televisión que su modelo de mujer es aquella que le atiende con cuidados de madre, me parece sencillamente una actitud que priva de libertades. Y no me identifica.

- Que el concurso del cartel anunciador del Día Internacional de la Mujer en Villena esté vetado para los hombres y se les impida participar, discrimina. Y no me identifica.

- El oír a través de la radio un spot en el cual el Colectivo Luna adjudicaba a la mujer “feminista”, en exclusiva, todos los logros conseguidos, llámese salir de festera, llámese ejercer nuestro derecho al voto, me parece simplemente irreal. Me parece sencillamente falso, al menos en un 50%. Y no me identifica.

¿Que sería del líder sin seguidores? ¿Y del comandante sin soldados? Tan importante es quien eleva la voz como quien aporta su lucha individual en pos de un logro colectivo. Comparto con las “feministas” el hecho de que en los principios de la lucha seguramente la única forma de hacerse oír para llegar a dañar las líneas de flotación enemigas era la adopción de posturas tan extremas como las que se estaban padeciendo. Jugando con las misma cartas de discriminación. Mostrando en el comportamiento la misma dureza que se aplicaba e intentando que el hombre tomase un poco de su medicina. Pero los tiempos han cambiado, y los pasos andados actualizan las formas de pensar y actuar de las nuevas generaciones. No abandonemos la reivindicación de igualdades pendientes de logro, sin embargo: No seamos las mujeres, extremando nuestra posición, ejemplo donde los comportamientos injustos y abusivos puedan escudarse.

Ahora nos toca luchar por los derechos del individuo, no del varón o la hembra. Creo que va siendo hora de abandonar los términos “feminista” y “machista” y empezar a respetar libertades y derechos para ambos sexos y en cualquiera de las actitudes que cada uno de nosotros decidamos adoptar. Pues yo me pregunto, ¿dónde queda la valía individual del ser cuando una Ley como la de Igualdad contempla la palabra imponer en sus artículos?

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