Opinión

Alicia en el País de las Gachamigas (2ª parte)

Alicia estaba maravillada. Alicia se acordó de su padre y pensó que allí sería feliz. Alicia quiso obtener más datos acerca de aquellos seres, y para ello profundizó en el estudio de sus creencias y tradiciones. Aquellos hombres, sin ir más lejos, creían que estaban hechos de gachamiga. Según su génesis, un demiurgo universal había creado al primer hombre mezclando en una sartén un puñado de harina, una cabeza de ajos y un litro de agua. Aquellos hombres, por lo tanto, no habían surgido del barro, sino de aquella masa viscosa y burbujeante conocida con el nombre de gachamiga.
Tras la creación de aquel primer hombre, el demiurgo trabajó durante seis días consecutivos en la construcción de un mundo nuevo. Al séptimo día descansó en una tribuna. De esta forma, al primer día lo llamó día cuatro. Ese día creó la banda de música Municipal, los fuegos artificiales, los puestos de los hippies, los cachivaches, los jerseys peruanos, las manzanas de caramelo, las panochas asadas, los petardos y la Cena de Homenaje a la Mujer.

Al segundo día lo llamó día cinco. Ese día creó el balcón del Ayuntamiento, el Pregón de Fiestas, la traca inaugural, la Fiesta del Pasodoble, la Losilla, el Noche y Día, la gasolinera de Riesma, La Entrada, las garrafas de agua limón, las barbas postizas, la Corredera, los boatos, las comparsas, las escuadras, los cabos, las carrozas, el Portón, la borrachera y las verbenas. Ese mismo día también creó a los Serenade y a Juanita Rivero. Al tercer día lo llamó día seis. Ese día creó la diana, la alábega, el cantueso, el katakí, el almuerzo típico, las ojeras, las arcadas, la bilis, la resaca, la afonía, El desfile de la Esperanza, la Embajada, los tapones para los oídos, los estandartes, el castillo, las bambollas, las escaldaduras, los calzoncillos de camal ancho, los polvos de talco, el vaso de plástico, La Cabalgata, las trombas de agua, la rebeca, la tortícolis, los bostezos y las sillas para dormir.

Al cuarto día lo llamó día siete. Ese día creó La Ofrenda, la peineta, la mantilla, el cólico, la colitis, los monumentos hechos con alubias, macarrones y cajas de cerillas, el asilo, las plazas de toros portátiles, el rejoneo, El acto del Contrabando, los juguetes defectuosos, las patillas, La Retreta, el Pelailla, los faroleros, los caramelos rancios y caducados, la Alborada, las terrazas y azoteas, la gastroenteritis, el cambio de sábanas y las discusiones matrimoniales. Al quinto día lo llamó día 8. Ese día creó La Misa Solemne, los antidiarreicos, La Conversión del Moro al Cristianismo, La Procesión, el clero, la benemérita, los borrachos formales y la Corporación Municipal. Al sexto día lo llamó día nueve. Ese día creo la Despedida de la Virgen, el paso a nivel, el Bacalao, los rodadores de bandera, La Entrada de nuevos Capitanes, Alféreces y Madrinas, el doblete, la descomposición de estómago, la entrega de premios, la gran traca fin de fiesta y la palmera final. Pero viendo que aquel hombre al que había creado no era todavía feliz, y con el fin de complacerlo, creó también las tintorerías, las comidas de hermandad, los campeonatos de truque y dominó, el ajo, el día del Ecuador, las presentaciones, la noche de los cabos, el cross nocturno, el Pasacalles, la novena, una romería llena de gente que nunca va a misa y el ambulatorio...

En cuanto al final del cuento, les diré simplemente para aquellos que tengan curiosidad, que nuestra pequeña Alicia cumplió su sueño y fue nombrada madrina infantil del País de las Gachamigas. El que no corrió tanta suerte fue el pobre conejo blanco. Aquellos hombres carnívoros y montaraces le quitaron la chilaba, lo trocearon, lo cubrieron de prebella y se hicieron unos gazpachos con él.

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