Cartas al Director

¡Atado y bien atado!

Dejaron todo "atado y bien atado", que dijo aquel antes de ser embalsamado…

Creo que no ha menester decir que los dirigentes estos de la OTAN otra cosa no sé, pero las tripas no les han gruñido debido a la gazuza. Y hago esta aseveración teniendo en consideración los dos festines pantagruélicos ofrecidos tanto por los reyes en el Palacio Real como en el Museo del Prado a cargo del todavía presidente del Gobierno.

No lleve a confusión la frase "a cargo de", pues el coste de "la broma", "la dolorosa" o como se le quiera denominar recayó íntegramente en los agónicos bolsillos de algunos contribuyentes. Sí, en los de "Hacienda somos todos", exceptuando de este "todos" a quienes pasan olímpicamente de contribuir para así poder comprarse pipas y kikos en cualquier kiosco del Caribe y aledaños.

Dada la composición de ambos menús, ofrecida en los medios de comunicación, se puede deducir que hubo manduca para los tropecientos comensales, y el del autobús, de sobra. Sobras que bien hubieran podido llenar bastantes neveras faltas de aquello para lo que fueron inventadas: guardar y preservar comida, bebida y tal.

Cabe recordar también a los de barriga hinchada -y no por la cerveza- debido al hambre y que poco a poco se les está olvidando de cómo se hace para masticar. ¡Claro que sí!, unos muriéndose por la hambruna y otros exigiendo de forma mendicante más cuartos para bombas y demás cosas destructoras. Y luego Boris Johnson dará una palmada sin venir a cuento como hizo en el Prado, siendo secundado por los que llevan la panza bien llena de buenos manjares. ¡Hipocresía no más!

Con lo anterior fuera de la mente, a algunos les "preocupó" más lo que pensaría Biden sobre los diversos platos del menú. Y es que en los USA si no es comida basura y pavos de Acción de Gracias, no saben lo que es el buen yantar. Pero no, el presidente de EE.UU. supo usar los cubiertos, habló algo más de 28 segundos seguidos y, por lo menos, no se le oyó ningún cuesco. Lo que es de agradecer.

Asimismo, la Cumbre de la OTAN de Madrid no empezaba con buen pie. Resulta que al presidente -inconscientemente, se supone-, apareció con la bandera de España al revés, lo que algunos juristas de postal considerarían un ultraje a tal emblema nacional. Nada, ni hubo guerra civil, ni -raro resulta- los ultras se rasgaron las vestiduras. Un error a sumar en quien los comete a diario no ha de tenérselo en cuenta. Con sabia inteligencia se le dio la vuelta y asunto terminao.

Decidieron que tampoco comerían ensaladilla "rusa", realizando así un simbólico boicot que vete a saber de qué les ha servido a los ucranianos, que ven como día a día, el enemigo que decía Gila, les está borrando literalmente de la faz de la Tierra. Y sacan pecho asegurando estar con ellos, viendo la masacre desde la barrera y mandando armamento a fin de quedar cojonudamente a los ojos de los demás. Sean quién sean "los demás".

Y como a la guerra irás y con Mambrú te encontrarás, este que lo es sigue pensando lo mismo: No sobran bombas, sobran quienes las usen. Lo dicho; dejaron todo "atado y bien atado", que dijo aquel antes de ser embalsamado. Si después se desata, las culpas para el que hizo el nudo. Hasta más poder ver. ¡Au!

Por: Tony Piojo

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