Cartas al Director

¡Cómo hemos cambiado!

¿Hasta dónde ha llegado este cambio brutal para que en poco menos de sesenta días se hayan echado a hablar todos los mudos?


Ha sido conformarse un gobierno de izquierdas  y empezar a aparecer problemas que, obviamente, antes no existían y que están poniendo al personal de un humor de perros que le lleva a manifestarse por las calles, carreteras, parques y jardines de las ciudades y de la capital. Manifestaciones de las que no sabríamos nada si los medios de comunicación no nos tuviesen cumplidamente informados como, por otra parte, hacen con todo lo que tiene relevancia y es digno de ser contado.

Y nos cuentan que el campo que hasta ayer por la mañana gozaba de una salud económica envidiable y ha sido una balsa de aceite donde mojaban pan las campesinas en el desayuno, de repente es un lugar inhóspito y ruinoso porque los precios de los productos se desmoronan y no permiten vivir con dignidad a sus propietarios.

Y que los funcionarios interinos que vivían felices con sus sustituciones y sus frecuentes cambios de destino que les permitían conocer gente y hacer amigos nuevos cada cierto tiempo -con lo que eso supone para la adquisición de conocimientos y experiencias que permiten expandir horizontes- ahora aspiran a la estabilidad y al pisito barato que les ofrece un banco propietario de viviendas procedentes del desahucio.

Dice también la tele que los pobres autónomos que en épocas felices olvidaban los libros de facturas por dar facilidades al cliente, andan como San Pablos afligidos,  pidiendo leyes que les permitan declarar sus ingresos  y pagar lo necesario a la Seguridad Social para poderse coger bajas laborales justificadas y cobrar pensiones como Dios manda.

Que la España rural, la España más España, esa de las aldeas y los pequeños pueblos que  gozaban con las risas y juegos de niños en las plazas, que tenían escuelas equipadas con las tecnologías más modernas, en donde daban clases maestros transeúntes y presumían de centros de salud atendidos por médicos nómadas y vocacionales a los que les importaba un comino lo de la plaza fija, esa España que disfrutaba de una situación de privilegio hasta las navidades de 2019, en un pispás se ha quedado vacía y sin su cine de verano.

Veremos cómo pronto se unen a la algarada los honrados obreros que entendieron, cuando fue necesario, que la única manera de salvar su país era aceptar que habían vivido por encima de sus posibilidades y que, en consecuencia, había llegado la hora de renunciar a tanto  privilegio innecesario. Las personas sensatas que habiendo hecho siempre de la resignación y el acatamiento su mayor virtud,  se acostumbraron a vivir con estipendios mínimos de setecientos euros y ahora ven amenazados sus puestos de trabajo con esos incrementos salariales que llevarán la economía del país a la ruina.

Y uno se pregunta: ¿a qué lugar de la miseria nos guía el contubernio de los rompeespañas para que, en poco menos de dos meses, esas buenas personas de natural tranquilo y sosegado estén llevando sus protestas airadas a todos los rincones del solar patrio otrora fecundo y luminoso? ¿Cómo en tan poco tiempo han tornado valles verdes y fértiles en páramos salinos de ruina? ¿A qué agujero negro del  enorme universo nos conduce,  indefectiblemente,  este nuevo gobierno que pretenden alejarnos  de La Arcadia Feliz de Rato, Aznar, Zaplana, Rajoy, Montoro, Aguirre y Villarejo, para que toda esa gente se comporte igual que los mugrientos perroflautas? ¿Hasta dónde ha llegado este cambio brutal de todos  los valores y las cosas para que en poco menos de sesenta días se hayan echado a hablar todos los mudos?

Por: Felipe Navarro




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3 comentarios

  1. Alto y claro pero sobretodo a la línea de flotación.
    Los medios que andaban a las “fieras” han recibido
    la orden de tocar “generala”, y con qué ardor patriótico lo hacen.
    Peones blancos o negros, protegen las piezas con más poder. Pero nos dan dónde elegir, casilla blanca o negra. Muy generosos.

  2. Lo que le faltaba a los monos que les echaran cacahuetes, ¿quien son realmente los que tienen motivos para salir a la calle? Los agricultores, los terratenientes de la casa De Alba hinchados a subvenciones, es increíble que habilidad para tapar a los verdaderos miserables patriotas constitucionalistas que han hundido a este país, un país de pandereta, a los que se han agregado los que durante tanto tiempo han permanecido callados con sus estómagos agradecidos, ¡¡¡los sindicatos!!! en fin la cuestión es hundir a UnidasPodemos y aún habrá es tupidos que se lo crean.

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