Estación de Cercanías

Cuestión de prioridades

El periódico digital Villena.net, en su última encuesta, nos pregunta cuál de los cinco temas más candentes en la actualidad local –nuevo instituto, soterramiento, centro comercial, trasvase o plaza de toros– debería ser solventado antes, y como no podía ser de otra forma, la plaza de toros queda en último lugar a mucha diferencia del primero. 28.1% trasvase frente a los 7.0% del coso taurino. Magnifico resultado.
Y digo que no podía ser de otra forma porque las demandas actuales de este pueblo y su ciudadanía no pasan por contemplar corridas de toros, o en su defecto, por acondicionar un edificio para que realice una hipotética labor multifuncional limitada por lo que es realmente, una Plaza de Toros.

No adquiere la categoría de imprescindible para el desarrollo de Villena (que dicho sea de paso en 2006 no tiene ni salas de cine) la recuperación de un edificio que si bien en su momento fue el encargado de alimentar aficiones propias de una época pasada, en la actualidad su función como tal ha dejado de interesar a la amplia mayoría de la población. La fiesta nacional y el sacrificio del toro en pos del disfrute humano cada día cuentan con menos seguidores. Afortunadamente.

Nada tengo que decir sobres los gustos de cada uno. Entiendo y respeto que, como contribuyentes, los taurinos reivindiquen su deseo de recuperar el edificio donde su afición pueda ser celebrada en condiciones, pero en el barco de la contribución remamos todos. En democracia la mayoría es la que guía, y el procurar atender las necesidades por estricto orden de prioridad (en este caso quinta de cinco), intentando ser justos en la distribución del dinero común, debe ser misión obligatoria en la práctica para cualquiera de los partidos gobernantes. Qué bonito si así fuera.

Los padres y madres de Villena piden a gritos que sus hijos tengan un centro de estudios digno donde continuar su labor académica, con el recuerdo de los barracones todavía fresco en la memoria y el temor a que se pueda volver a repetir en el ánimo. El agua no llega ni de Cortes de Pallás ni del Azud de la Marquesa ni caída del cielo. Nuestros pozos se secan y nuestros agricultores piden soluciones cuanto antes. La naturaleza no entiende de políticas ni de luchas por intereses personales, necesita el agua para hacer germinar sus semillas, venga de donde venga.

Nuestros empresarios ven mermadas día tras días las horas de productividad de sus industrias al tener que dedicar parte de ellas a sufrir eternas esperas en unos pasos a nivel que limitan el ritmo de trabajo y la movilidad, tan necesaria en la actualidad.

Por lo tanto: a restaurar, rehabilitar y recuperar el taurino edificio con dinero público (de Diputación o Consejería) cuando el tercer instituto esté funcionando. en el preciso momento en que el agua llegue a raudales a nuestros acuíferos y las familias tengamos un lugar con cines y comercios propios de estos tiempos. a levantar lo que queda de ella cuando el sonido del tren sea sordo desde la calle La Virgen a la calle Madrid, cuando haya tenido que trasladar mi estación bajo tierra y mi pueblo no tenga raíles que lo estrangulen.

Hasta ese momento nuestros políticos deberían tomar la vía de la unidad, una vía única que nos llevaría a las paradas deseadas. Pero, lamentablemente, algunos de ellos toman trenes de direcciones opuestas, sin paradas al razonamiento, solamente con la mirada puesta en la estación de enfrente y en cómo evitar que los trenes paren en ella. Trenes que ya llegan con retraso… Con muchos años de retraso.

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