Desde la Fila 7 recomiendo: “El agente secreto”
O cómo mezclar géneros cinematográficos para hacer memoria histórica

La de esta semana también es una de esas recomendaciones que viene precedida por un montón de ruido y la sensación de que, si te la pierdes, te equivocas.
El agente secreto no es una historia que pueda contarse en un párrafo de breve sinopsis. Podría deciros que la película sigue al protagonista cuando va a reencontrarse con su hijo para empezar juntos una nueva vida mientras huye de un pasado turbulento, pero no es solo eso, es una mezcla de historias, casi todas por terminar en la cabeza del espectador, para crear la imagen de un momento histórico muy concreto.
Esa es la verdadera proeza de la película, que terminas con la sensación de haber compartido un rato con un puñado de personajes de la ciudad de Recife en 1977, aunque no tengas claro qué ha pasado con cada uno de ellos exactamente. A ratos sientes su sudor pegajoso, sobre todo de los que van por la vida con la camisa abierta, y otras veces te echarías a correr por la calle al ritmo de la música setentera, que es claramente otro de los aciertos de la película, porque te coloca emocionalmente en el Brasil de la época.
Siendo sincera, he tenido dudas a la hora de elegir esta película para esta Fila 7, en parte por sus mas de dos horas y media de duración… y en parte porque suele pasar que las cintas que vienen acompañadas de valoraciones positivas de todos los especialistas (menos de Boyero) y de una lista interminable de premios y nominaciones –tres premios en Cannes, dos Globos de oro, cuatro nominaciones a los Oscar de Hollywood, entre otros– generan un nivel de expectativa que es difícil de satisfacer, y he de confesar que yo me esperaba algo diferente.
De hecho, he tenido que masticar lo visto para llegar a la conclusión de que el regusto extraño que te deja esta película y la necesidad de pensar en ella es en gran parte lo que hace necesario ir a verla.
Así, mi recomendación es que abandonen las ideas preconcebidas, se pongan sus pantalones de campana y se dejen llevar a ritmo de carnaval por el retrato de una época y luego, si quieren, elaboren sus propias conclusiones sobre la importancia de contar hoy historias del pasado como ésta.
Mención especial a las referencias cinematográficas que salpican toda la película y que, además de hacer un guiño a la nostalgia de los cinéfilos, sirven para reflexionar sobre cómo el cine mira y sigue mirando los tiempos de incertidumbre.
Este domingo 8 de marzo, a las 19 horas, y el lunes 9 a las 19:30, podéis saltar del medievo al Brasil de los 70 con solo entrar en la Kakv.

