Cultura

¡Échale un chorro, Paco!

¿Me guardan un secreto? Me gusta el alcohol. Una cerveza fría, una copa de –por ejemplo– Somontano, un whisky on the rocks, un gin-tonic con o sin jugo de limón, un chupito de Southern Confort. ¡Qué quieren que le haga! Si ni siquiera puedo asegurarles que de haber sido destino de una campaña de concienciación hubiera tenido otros gustos. Tampoco creo que este gusto por los etílicos vapores provenga de la influencia que han tenido en mí artistas tan variados como Rimbaud, Baudelaire, Bukowsky, Ginsberg, Poe, Spanbauer, Beigbeder, Joyce, Müller, Arrabal…
El caso es que la campaña “¿Te cuento un secreto? Paso del alcohol” no creo que sea algo para tomarse a risa. Es importante desde la más temprana edad adquirir conciencia propia. Conciencia, así, en general. Por ello quizás lo que más me gusta de la campaña en sí es su llamada a la autoafirmación, a la importancia de tener una personalidad propia, a la determinación y la capacidad de elección. No me cabe duda que una persona con criterio, con conciencia de sí misma y del mundo, también puede cometer errores. Pero eso no es lo más importante, porque esta persona será capaz de hacer su propio balance, de responsabilizarse de sus actos y de tomar las oportunas medidas. Así que para empezar hay que valorar y aplaudir el esfuerzo y el acierto de la presente campaña antes de pasar a la revisión de otros aspectos que no tienen menor importancia.

No deja de preocuparme que, como en el tema del tabaco, las campañas sobre el alcohol, ya hablo de campañas nacionales, lleven a la Ministra Salgado a tomar una actitud y medidas excesivamente digamos proteccionistas. Que la lleven a crear una nueva normativa que pasará sobre todo por coartar la libertad del individuo. Y quienes pensamos en la libertad como uno de los valores esenciales, nos vemos aterrorizados por los cuidados que el poder es capaz de ejercer sobre nuestras vidas. La prohibición que intenta conducir a las personas hacia unos determinados hábitos también las condiciona, las crea idénticas –y sé que es sólo un pensamiento exagerado pero no dudo de su veracidad–. Nadie pone en duda que el alcohol es nocivo para el organismo y que las consecuencias a la larga son perjudiciales en alto grado. Es importante conocer los efectos y conocerse a uno mismo, ser conscientes, estar vivos, para tomar decisiones sobre nuestros hábitos y nuestra integridad. Pero es importante que seamos libres y valoremos desde nuestras creencias y pensamiento, que paseemos por los Paraísos Artificiales o no según nuestro propio criterio. No me cansaré de repetir que lo que más me ha gustado de la campaña de nuestro ayuntamiento, es que apuesta por la información y valora la elección del individuo.

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